Matías Posadas invoca la realidad española pero la desconoce
- Sábado 02 de Junio de 2012 - 07:47:35 h
- Por Luis Caro Figueroa
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El diputado provincial Matías Posadas, electo por el partido Memoria y Movilización, líder del así llamado "Frente Plural", militante de la Unión Cívica Radical y aliado del Partido Justicialista y del Partido Renovador de Salta, es el autor de una importante iniciativa que propone adelantar la edad del derecho al voto, con el fin de que los jóvenes de 16 y 17 años puedan participar como electores, "de forma voluntaria".
La propuesta de Posadas parte de la idea de que la plena capacidad electoral -como ya ocurre en algunos ordenamientos nacionales- debe valorarse en relación con la aptitud para el ejercicio de otros derechos y libertades públicas fundamentales, de similar trascendencia para la vida política, como los de reunión y manifestación, el de asociación, la libre expresión; o, incluso, con derechos de índole privado como el derecho a trabajar.
Desde este punto de vista, la iniciativa de Posadas es inobjetable y sumamente valiosa, en cuanto apunta a reconocer legalmente lo que a estas alturas es ya manifiestamente obvio: que nuestros jóvenes tienen, en una enorme mayoría de casos, capacidad para autodeterminarse, así como aptitudes para intervenir de forma provechosa en la formación de las diferentes opciones políticas y para construir nuestra democracia.
Pero como suele suceder en estos casos, parece que no es posible convencer a quienes deben tomar este tipo de decisiones a menos que se acierte a demostrar que en el mundo democrático ya existen regulaciones (o iniciativas) similares.
El caso es que el joven y entusiasta diputado salteño ha dicho -según ha recogido un diario local- lo siguiente: "Puntualmente en la Provincia de Córdoba ya funciona en el ámbito provincial y municipal. Previo a cada elección, allí los jóvenes votan como cualquier ciudadano. En Brasil también hay experiencias similares y el Partido Socialista español presentó algo parecido en su 'plan legislativo' (sic)".
Sobre esta fundamentación comparada, sorprende, en primer lugar, su llamativa superficialidad, ya que normalmente en materia de precedentes legislativos extranjeros no es usual referirse a "algo parecido".
En segundo lugar es sorprendente enterarse de la existencia de un "plan legislativo" del PSOE, a menos que esta expresión sea utilizada por nuestro diputado como una forma novedosa de llamar al Programa Electoral del PSOE; o sea al instrumento con el que este partido acudió a las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, en la que resultaron electos sus 110 diputados.
En tercer lugar, y admitiendo de forma provisoria que "plan legislativo" y "programa electoral" sean para el diputado Posadas la misma cosa, hay que decir que el programa del PSOE (el único instrumento que vincula a los diputados que integran su grupo parlamentario) no contiene ninguna referencia al adelanto de la edad de voto a los 16 años. Ello supone, al menos en teoría, que a lo largo de la presente legislatura (que expira a finales de 2015), las Cortes españolas no debatirán ninguna iniciativa legal en tal sentido.
Pero cuando el diputado Posadas habla de "algo parecido" se refiere -aunque no lo diga- a la Ponencia Marco aprobada por el 38º Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español.
Hay que recordar que este congreso se celebró en Sevilla entre el 3 y el 5 de febrero de 2012 (es decir, pocos meses después de que el PSOE perdiera las elecciones) y que la Ponencia Marco fue elaborada por la dirección saliente (no por la actual), aunque resultara aprobada posteriormente.
Lo cierto es que tal documento, en su punto 4.3, titulado "Más transparencia y participación, mejor gobierno" señala que "con la finalidad de ampliar la base social de la representación política, el PSOE abrirá a su vez un debate sobre el adelantamiento de la edad para ejercer el derecho de sufragio de los 18 a los 16 años".
De lo que se desprende que no se trata de una iniciativa legal en sentido estricto (ni "algo parecido") sino un simple compromiso de "abrir un debate" (no dice si en el seno del partido o en el de la sociedad) sobre el tema. De cara a este objetivo, el documento avanza algunos fundamentos teóricos (no demasiado profundos, por cierto) que avalan la conveniencia del adelanto de la edad electoral, si bien por encima de ellos destaca la visión electoralista del PSOE que, detrás de sus buenas intenciones democráticas, oculta un cierto oportunismo electoral, ya que se considera que la alta abstención juvenil perjudica seriamente sus aspiraciones electorales.
Desde luego, este notable patinazo no quita importancia ni mayor trascendencia institucional a la iniciativa de Posadas.
Sin embargo, revela que nuestro entusiasta diputado -como viene sucediendo con frecuencia en los últimos tiempos- es amigo de dejar gruesos flecos sueltos en la fundamentación de sus proyectos y de sus opiniones.
A veces, el éxito político y social solo depende de la capacidad que tenga cada quien para informarse un poco mejor.
La propuesta de Posadas parte de la idea de que la plena capacidad electoral -como ya ocurre en algunos ordenamientos nacionales- debe valorarse en relación con la aptitud para el ejercicio de otros derechos y libertades públicas fundamentales, de similar trascendencia para la vida política, como los de reunión y manifestación, el de asociación, la libre expresión; o, incluso, con derechos de índole privado como el derecho a trabajar.
Desde este punto de vista, la iniciativa de Posadas es inobjetable y sumamente valiosa, en cuanto apunta a reconocer legalmente lo que a estas alturas es ya manifiestamente obvio: que nuestros jóvenes tienen, en una enorme mayoría de casos, capacidad para autodeterminarse, así como aptitudes para intervenir de forma provechosa en la formación de las diferentes opciones políticas y para construir nuestra democracia.
Pero como suele suceder en estos casos, parece que no es posible convencer a quienes deben tomar este tipo de decisiones a menos que se acierte a demostrar que en el mundo democrático ya existen regulaciones (o iniciativas) similares.
El caso es que el joven y entusiasta diputado salteño ha dicho -según ha recogido un diario local- lo siguiente: "Puntualmente en la Provincia de Córdoba ya funciona en el ámbito provincial y municipal. Previo a cada elección, allí los jóvenes votan como cualquier ciudadano. En Brasil también hay experiencias similares y el Partido Socialista español presentó algo parecido en su 'plan legislativo' (sic)".
Sobre esta fundamentación comparada, sorprende, en primer lugar, su llamativa superficialidad, ya que normalmente en materia de precedentes legislativos extranjeros no es usual referirse a "algo parecido".
En segundo lugar es sorprendente enterarse de la existencia de un "plan legislativo" del PSOE, a menos que esta expresión sea utilizada por nuestro diputado como una forma novedosa de llamar al Programa Electoral del PSOE; o sea al instrumento con el que este partido acudió a las pasadas elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, en la que resultaron electos sus 110 diputados.
En tercer lugar, y admitiendo de forma provisoria que "plan legislativo" y "programa electoral" sean para el diputado Posadas la misma cosa, hay que decir que el programa del PSOE (el único instrumento que vincula a los diputados que integran su grupo parlamentario) no contiene ninguna referencia al adelanto de la edad de voto a los 16 años. Ello supone, al menos en teoría, que a lo largo de la presente legislatura (que expira a finales de 2015), las Cortes españolas no debatirán ninguna iniciativa legal en tal sentido.
Pero cuando el diputado Posadas habla de "algo parecido" se refiere -aunque no lo diga- a la Ponencia Marco aprobada por el 38º Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español.
Hay que recordar que este congreso se celebró en Sevilla entre el 3 y el 5 de febrero de 2012 (es decir, pocos meses después de que el PSOE perdiera las elecciones) y que la Ponencia Marco fue elaborada por la dirección saliente (no por la actual), aunque resultara aprobada posteriormente.
Lo cierto es que tal documento, en su punto 4.3, titulado "Más transparencia y participación, mejor gobierno" señala que "con la finalidad de ampliar la base social de la representación política, el PSOE abrirá a su vez un debate sobre el adelantamiento de la edad para ejercer el derecho de sufragio de los 18 a los 16 años".
De lo que se desprende que no se trata de una iniciativa legal en sentido estricto (ni "algo parecido") sino un simple compromiso de "abrir un debate" (no dice si en el seno del partido o en el de la sociedad) sobre el tema. De cara a este objetivo, el documento avanza algunos fundamentos teóricos (no demasiado profundos, por cierto) que avalan la conveniencia del adelanto de la edad electoral, si bien por encima de ellos destaca la visión electoralista del PSOE que, detrás de sus buenas intenciones democráticas, oculta un cierto oportunismo electoral, ya que se considera que la alta abstención juvenil perjudica seriamente sus aspiraciones electorales.
Desde luego, este notable patinazo no quita importancia ni mayor trascendencia institucional a la iniciativa de Posadas.
Sin embargo, revela que nuestro entusiasta diputado -como viene sucediendo con frecuencia en los últimos tiempos- es amigo de dejar gruesos flecos sueltos en la fundamentación de sus proyectos y de sus opiniones.
A veces, el éxito político y social solo depende de la capacidad que tenga cada quien para informarse un poco mejor.


