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Reflexiones sueltas del Urtubey más totalitario

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La lógica de la inauguración articulada
Desde Euclides hasta Hegel, pasando por Descartes, la reflexión lógica no ha conocido un personaje tan profundo y revolucionario como el Gobernador de Salta, don Juan Manuel Urtubey.

Sabido es que, a pesar de los esfuerzos, el discurso gubernamental no supera en total las 800 palabras, y que entre sus segmentos se destacan nítidamente dos: ("lógica" y "articulación"), utilizados hasta el cansancio por el mandatario, bien sea solos, o combinados ("la lógica de la articulación" y la "articulación de la lógica").

Pues bien, ayer don Urtubey hizo un nuevo alarde de "lógica articulada". Lo hizo durante el acto de inauguración de unas obras menores en el Centro de Salud de Villa Las Rosas, un barrio bastante particular de la ciudad de Salta.

En su lógico y articulado discurso el mandatario envió algunos mensajes que merecen ser enmarcados y entregados a las nuevas generaciones como ejemplos palmarios de obviedades elevadas al rango de dogma. Veamos.

Primera frase

Don Urtubey arrancó ante su auditorio (compuesto en un 85% de entusiastas funcionarios suyos y en un 15% de gente del lugar) con la siguiente frase:

“Es importante que cada uno de ustedes nos hagan saber cuando tenga problemas porque no hay mejor forma de gobernar que escuchando a los vecinos”.


Ninguno de los presentes, por supuesto, se atrevió a advertir al Gobernador que, efectivamente, hay una forma mejor de gobernar y que esta forma consiste en que el gobierno, a través de sus funcionarios, se dé cuenta de los problemas antes que los ciudadanos y que se aboque a resolverlos.

Esto de esperar a que los problemas sean denunciados por los interesados puede sonar muy bonito en un determinado contexto en el que es fácil dejar fluir la demagogia, pero, en el fondo, detrás de la idea se esconde una actitud de comodidad irresponsable, de la que el Gobernador parece partidario.

Segunda frase

La segunda frase para el Óscar al mejor actor de reparto de cerebros es la siguiente:

“Es importante que tengamos en claro que la única manera de vivir en una comunidad organizada es poder articular, a través de las organizaciones de los barrios, una sociedad donde todos seamos partes”.


¿La única manera de vivir? Pensemos por un momento que cuando un gobernante emplea en su discurso el adjetivo "único" para referirse a posibles soluciones de problemas colectivos, existe un elevado porcentaje de posibilidad de que estemos frente a un auténtico déspota totalitario.

Para empezar, lo de la "comunidad organizada" como objetivo de Estado no solo es totalitario sino que también es frontalmente contradictorio con la aspiración de "articular una sociedad en la que todos seamos partes". Habrá, desde luego, quien no comulgue con la idea peronista de la comunidad organizada, o quien no vea con buenos ojos que sea el gobierno el diga cómo debe ser la sociedad; quien prefiera que sea exactamente revés, y quien piense que para ser parte de una sociedad no se requiere pasar primero por el aro de "las organizaciones de los barrios".

La "lógica" totalitaria es la que empuja a ciertos seres humanos a sustituir la moderación política por el reino de la "sociedad como un todo". La "lógica" de Urtubey consiste en utilizar el poder del gobierno para reorganizar de arriba a abajo la sociedad, conforme a los dogmas y objetivos de una ideología, en la certeza de que la misión del gobierno y del Estado es la de redirigir a los miembros de la sociedad hacia una armonía futura única.

Tercera frase

Pero lo mejor está aún por venir. La tercera y última frase del riguroso pensador salteño dice así:

“Esta es una de las ciudades más grandes de Argentina y nos obliga a pensar con una lógica diferente, por eso el trabajo articulado con los intendentes, legisladores, y el Gobierno nacional es importante”.


Con este razonamiento tan agudo, don Urtubey desmiente el viejo mito de que "el tamaño no es importante". Cuanto más grande sea una ciudad -en este caso, Salta- más diferente tiene que ser la lógica con que debemos pensar. El tránsito de una ciudad pequeña hacia una ciudad grande supone, en opinión de Urtubey, una especie de ruptura epistemológica irreversible.

Urtubey ha descubierto pues la relación proporcional directa entre el tamaño de las ciudades y el tamaño de la lógica del pensamiento humano. A la mayor dimensión humana de una ciudad solo se puede oponer una lógica "más grande".

Ahora bien. ¿En qué consiste la lógica diferente por la que aboga el Gobernador? Pues muy simple: en el trabajo articulado con los intendentes, con los legisladores y con el gobierno nacional, algo a lo que el mandatario califica de "importante".

Parece incluso inútil recordar que el "trabajo articulado" con representantes de las diferentes administraciones y de los demás poderes del Estado ya era importante cuando Salta ni era una gran ciudad ni apuntaba a ser una "comunidad organizada".

Si ésta es la "lógica diferente" que informa el pensamiento del gobierno y que orienta sus acciones, estamos lógicamente salvados y por muchos años.

Un día llegará en que nuestros estudiantes de colegios y universidades estudien con la profundidad debida el legado intelectual del gobernador Urtubey. Si para cuando ese día llegue el mandatario sigue dejando frases para la historia como las que acabamos de comentar, es casi seguro que sus reflexiones no serán objeto de curiosidad académica en las cátedras de Filosofía y de Ciencia Política sino en las de Neuropsicología.