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La Ministra de Justicia confunde a San Martín con Perón y tergiversa la historia

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María Inés Diez
Cerrillos fue escenario hoy de un acto grotesco, protagonizado por la señora María Inés Diez, Ministra de Justicia del gobierno provincial de Salta. La funcionaria fue la encargada de pronunciar, en nombre del Poder Ejecutivo, el discurso oficial en los actos centrales organizados por el gobierno para conmemorar un nuevo aniversario de la muerte de José de San Martín.

Recién salida del armario, tras reconocer públicamente que profesa una arrobada admiración hacia la figura de Eva Perón, la señora Diez tomó el micrófono para decir algunas cosas como que el General San Martín “tuvo el ideal de una patria latinoamericana para que seamos artífices de nuestro propio destino”, o que “hoy el enemigo a vencer no es el invasor, sino la pobreza y la inequidad, que se derrotan con convicción y compromiso”.

De estas desafortunadas frases llama la atención que se atribuya a San Martín el ideal de que "seamos artífices de nuestro propio destino", expresión que no aparece ni una sola vez en los documentos históricos que se conservan del Libertador, incluidas las famosas Máximas para su hija Mercedes Tomasa, que fueron redactadas en 1825 en Bruselas de su puño y letra.

La frase, en realidad, es una deformación de un conocido y no por ello menos contradictorio "apotegma" peronista que reza: "Sean todos artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie".

Solo el ingenio y el oportunismo de la ministra (o su ignorancia) explican esta curiosa operación de "cut and paste" del más rancio folklore peronista al ideario sanmartiniano.

Por otro lado, es sumamente dudoso que San Martín hubiera perseguido a través de sus acciones el ideal de una "patria latinoamericana", ya que sabido es que el Libertador actuó casi exclusivamente movido por el interés de destruir el poder colonial español concentrado en Lima, al que consideraba la principal amenaza de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El sueño de un Estado americano unificado forma parte de los planes políticos de Simón Bolívar, a los que San Martín -pese a algunos caballerosos gestos de conciliación hacia su colega venezolano- nunca adhirió plenamente.

Finalmente, como queda dicho, la lucha militar y política del General San Martín fue contra el poder realista, cuyos ejércitos de ningún modo podían ser considerados "invasores", al menos no en la Lima virreinal, en donde hasta 1821 (fecha de la independencia del Perú) representaban la legitimidad política y militar.

Muy diferente es la consideración de los ejércitos realistas del Alto Perú que pretendían avanzar sobre la frontera Norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, porque estas operaciones tuvieron lugar después de que aquéllas iniciaran su andadura independiente en 1810. Que Güemes haya combatido contra el invasor realista no significa, sin más, que todo el enemigo merezca la consideración histórica de "invasor".

Salvo, claro está, que la ministra Diez haya abandonado subrepticiamente su militancia dentro del llamado "grupo principal" de Salta y se haya embanderado tardíamente en las filas del indigenismo.

La próxima vez que se presente una ocasión similar, el Gobernador de Salta haría bien en encomendarle el discurso patriótico al iletrado intendente Corimayo, quien pese a no dirigir un fortín gaucho, ni un ministerio mediador, ni poseer un diploma universitario, conoce mejor a San Martín, a Perón y a los realistas, que la señora María Inés Diez.

Con mayor acierto, Corimayo habría reconocido que el "nuevo enemigo" (la pobreza y la inequidad) no solo se derrota con convicción y compromiso, sino también con decencia. Un componente que explica por qué el gobierno que integra la señora Diez está perdiendo de modo estrepitoso esta nueva guerra.