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Hollande considera inaceptable el cierre anunciado por Peugeot

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François Hollande
(TÉLAM).- El presidente de Francia, François Hollande, enfrentó el día más convulsionado de su breve gestión de gobierno, con huelgas y manifestaciones de los trabajadores del grupo PSA Peugeot Citroën que este jueves anunció cierre de plantas que afectarán, directa e indirectamente, a 20.000 trabajadores.

Le empresa, en tanto, precisó hoy los detalles del plan de reestructuración que prevé la supresión de 8.000 puestos en Francia y exigió una “baja masiva” del costo de las cargas laborales, un reclamo que apunta directamente al corazón del gobierno socialista.

"El gobierno reaccionó como convenía al nombrar a un experto y mostrar una voluntad de rever el plan presentado", sostuvo esta mañana Hollande ante la prensa antes de participar de un acto, agregando que mañana en la entrevista televisiva que brindará por la conmemoración del 14 de julio responderá sobre el tema.

Por su parte, el ministro de la producción Arnaud Montebourg, aseguró que el anuncio empresarial "es un shock para la nación, no aceptaremos una reestructuración sin justificación", tras lo cual anunció que ya nombraron "un auditor para verificar las condiciones del plan de reestructuración”.

Y como para que no queden dudas, reveló que "PSA obtuvo numerosas ayudas públicas, préstamos, avances, apoyo para capacitar a sus empleados, más de 4.000 millones de euros sin exigencias".

El cierre de la primera planta automotriz en Francia en los últimos 30 años, llevará a Montebourg a presentar el 25 de julio en el Consejo de Ministros un “plan de apoyo” para el sector automotriz.

“Entiendo que el gobierno se preocupe con emoción, pero espero hasta ver qué propuestas recibiremos. No solicitamos ayuda directa, sino una baja masiva del costo del trabajo, ese sería un medio de mantener las capacidades de innovación”, declaró hoy Philippe Varin, presidente del directorio de la mayor automotriz francesa que en 2011 ya había suprimido 6.000 puestos.

“A pesar de su actitud voluntarista, el gobierno no cuenta con los medios para hacer presión y podría ceder a la exigencia de reducir los cargas laborales rompiendo de esta forma con un tabú de la izquierda francesa”, afirmó en una editorial el semanario Le Nouvel Observateur.

El lunes, Hollande sostuvo en la inauguración de la denominada “Gran Conferencia Social” ante los sindicatos y representantes de la patronal, que “para seguir siendo competitivos, el costo del trabajo no puede dejar de aumentar”.

Según diferentes analistas políticos, el gobierno socialista podría flexibilizar las cargas sociales en ciertos sectores de la producción para abaratar costos a los empresarios.

Pero lo que más preocupa al gobierno galo es que la reestructuración de PSA puede provocar una importante onda expansiva, mas importante pero menos visible.

Según el Comité de constructores franceses de autos (CCFA) detrás de cada puesto de trabajo en Peugeot Citroën se encuentran “tres o cuatro puestos extras en pequeñas empresas donde el grupo terceriza el 80% de las piezas de cada auto construido”.

La producción de vehículos en Francia representa 600.000 puestos de trabajo, pero sólo 160.000 son empleados por las empresas para la construcción final, afirma el informe de CCFA presentado hoy.

En tanto, la fábrica de Aulnay-sous-Bois, al norte de París, hoy continuó de huelga por la mañana en protesta contra la supresión de los 3.000 puestos de trabajo y el cierre de la usina.

Los delegados sindicales, junto a autoridades municipales, anunciaron hoy movilizaciones luego del anuncio de la Confederación general de Pymes (CGPME) de la región Seine-Saint-Denis, que estimó en más de 7.000 los empleos que se encuentran indirectamente amenazados por el cierre de la fabrica en uno de los barrios más desfavorecidos de los suburbios parisinos y epicentro de la revuelta de 2005.

En Rennes (oeste), ante el anuncio de 1.400 despidos más de mil personas manifestaron hoy en rechazo al plan de restructuración. “Una movilización histórica y no será la única. Los empleados y sus familias salieron a las calles porque temen por su futuro”, aseguro Pierre Contesse, delegado sindical de Fuerza Obrera a la radio France Info.

Por su parte, la portavoz de Hollande, Najat Vallaud-Belkacem, acusó al gobierno de Nicolas Sarkozy de “haber acordado con PSA el silencio para dilatar este anuncio luego de las elecciones y evitar sufrir las consecuencias de tal anuncio”.