El próximo día jueves 13 de mayo, a las 19.30 h, quedará inaugurada en el Museo Provincial de Bellas Artes de Salta una exposición antológica del artista argentino Joaquín Ezequiel Linares (1927-2001).
La muestra que reúne las obras fundamentales del artista, representativas de las diversas etapas estéticas y técnicas de su vasta producción.
El acto inaugural será presidido por el Secretario de Cultura de Salta César Mariano Ovejero y contará con la presencia de la Subsecretaria de Gestión Cultural del gobierno federal Marcela Cardillo, del Director Nacional de Patrimonio y Museos y Curador de la muestra Alberto Petrina y de la Directora del Museo Provincial de Bellas Artes Magadalena García Pinto.
La muestra es organizada conjuntamente por el Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori” de la Ciudad de Buenos Aires, el Ente Cultural de Tucumán y la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura de la Nación, con una importante contribución de la viuda del artista, señora Yolanda Del Gesso, y de la Fundación Miguel Lillo de Tucumán.
Se trata de una exhibición itinerante –la mayor que se le haya dedicado al autor–, que a la fecha ha sido expuesta en el Museo Sívori y en las salas Culturarte, en San Salvador de Jujuy. Tras su paso por el Museo Provincial de Bellas Artes de Salta arribará al Museo Provincial de Bellas Artes “Timoteo Navarro” de San Miguel de Tucumán, culminando su trayectoria en el Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa” de Córdoba.
Joaquín Ezequiel Linares
La producción plástica de Linares transitó fundamentalmente por las tendencias figurativas manifestadas a partir de los años 60, con excepción de una breve experiencia abstracta en sus inicios. Su obra se caracteriza por la fuerza del color, con un estilo que oscila entre la ronía y el drama, la belleza y la crueldad.Alberto Petrina señala que “Joaquín Ezequiel Linares ocupa un espacio de excepción dentro del horizonte del arte argentino y latinoamericano del siglo XX, espacio determinado por varios y gravitantes factores: el don de una creatividad prodigiosa, una definida conciencia de pertenencia y una obra de sostenido nivel y fecunda extensión”. Y agrega: “Se trata de exposición antológica que la Nación debía a uno de sus más grandes artistas, y que transita un camino que une a Buenos Aires con su querida Tucumán, incluyendo estaciones en Córdoba, Salta y Jujuy. Si lo pensamos bien, el recorrido mismo simboliza la tarea a la que Ezequiel Linares dedicara su vida: esa apasionante travesía cultural que él plasmara en su obra polifónica, y que ahora retorna en esta itinerancia luminosa que se adentra hacia el Norte, hacia ese otro país que se recoge en dulces sierras y herméticas montañas, que se abre en cejas de selva lujuriosa y araña el cielo más transparente de América”.
A su vez, la Directora del Museo Sívori de Buenos Aires, María Isabel de Larrañaga, apunta: “Aunque nacido en Buenos Aires, Linares eligió como sede de su destino vital al tumultuoso corazón cultural de nuestro Noroeste, imaginando y produciendo allí su obra sustantiva. La dimensión de su impulso creativo venía así a afianzar el prestigio del polo tucumano dentro del ámbito de las artes visuales latinoamericanas, y la luz encendida por Spilimbergo y sus compañeros de ruta durante los años 40 y 50 era magníficamente renovada por un artista que unía la grandeza de su lenguaje a la fuerza de un discurso de inusual originalidad. Agreguemos que en Ezequiel Linares recordamos, además, al hombre de sentimiento nacional y americano que supo dotar a su tarea de una perspectiva cultural continental”.
Joaquín Ezequiel Linares nace en Buenos Aires en 1927, donde es fundador e integrante del Grupo Sur (1957-1961). En 1960 viaja a Europa becado por el Fondo Nacional de las Artes, y en 1962 se radica en San Miguel de Tucumán, donde a la par de su producción artística ejercerá una brillante labor docente al frente de la Sección Pintura del Departamento de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Alejado de su patria chica adoptiva durante la dictadura militar, entre 1980 y 1984 reside en Madrid y participa de la Bienal de Venecia. Su extensa obra reconoce etapas que se visualizan en diversas series, entre las que se destacan las del “Virreinato del Río de La Plata” y el “Neovirreinato” -dos sarcásticas visiones sobre el pasado colonial hispanoamericano-, así como “El Jardín de la República” y “La larga noche latinoamericana”, que denuncian el clima de creciente opresión de las dictaduras militares en el continente. Otras series de indudable sugestión son las dedicadas al mundo del circo, del tango y de la vida prostibularia tucumana.
A lo largo de su fecunda trayectoria artística, Linares obtendrá numerosas distinciones, entre las que se destacan el Primer Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas (1966), el Gran Premio del Departamento de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán (1970), el Primer Premio del Salón Nacional de Tucumán (1971), el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas (1973) y el Gran Premio del Salón de Rosario (1979).


