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lunes
06 oct 2008
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En un mal partido, la Selección Argentina empata 1 a 1 con Ecuador

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Por Iruya.com - Publicado a las 21:34 | domingo 15-06-2008 (leído 541 veces)   
Un seleccionado argentino atenazado, roto y sin variantes, dejó escapar dos valiosos puntos en el Monumental el empatar, agónicamente, con el seleccionado de fútbol de Ecuador.
Seleccionado Argentino de Fútbol
Seleccionado Argentino de Fútbol
Argentina disputó el peor partido de la era Basile, quitando aquella infausta final de la Copa América en Venezuela. Paradójicamente, la formación más equilibrada, con más poder ofensivo, fue incapaz de superar en juego y ocasiones a un seleccionado ecuatoriano que no ocultó en ningún momento su deseo de marcharse de la cancha de Ríver con un empate.

El mal juego argentino no fue producto del planteamiento táctico del entrenador, sino más bien de la falta de acierto de algunos jugadores y especialmente de aquellos que hasta aquí constituyeron la columna vertebral del equipo. El peor Riquelme, el peor Mascherano, y versiones muy apagadas de las jóvenes estrellas Lionel Messi y Sergio Agüero, pasaron por el césped del Monumental sin brillar.

Ecuador salió más decidido en los primeros cinco minutos, pero Argentina equilibró rápidamente el juego. Y lo hizo, curiosamente, en base al despliegue de Verón, uno de los jugadores con peor forma física de todo el combinado nacional. La selección lo intentó por los costados, pero ni Maxi Rodríguez, ni Zanetti, ni el Kun Agüero ni Messi pudieron penetrar más que ocasionalmente.

Del primer tiempo sólo queda el recuerdo de un buen pase de Verón sobre la izquierda para Riquelme y de un centro de éste que por milímetros no fue conectado por el Kun Agüero.

En el complemento Basile quitó a Maxi Rodríguez y dio entrada a Gago que pareció dar movilidad al equipo pero que en el fondo estuvo tan impreciso con la pelota como el desconocido Mascherano.

Riquelme no acertó a imponer su juego en ningún pasaje del partido. El conductor de Boca es letal cuando puede resolver al primer toque, pero está cada vez más lento cuando tiene que defender la posesión del balón y salir jugando al segundo o tercer toque.

El seleccionado pareció despertar sólo después de que Ecuador marcara su gol a falta de pocos minutos para que terminara el partido. La ventaja del conjunto amarillo propició que sus jugadores redoblaran su apuesta por la pérdida intencional de tiempo, tarea en la que sobresalió el arquero Cevallos, a quien el árbitro castigó con tarjeta amarilla.

Argentina, con Julio Cruz en la cancha, se volcó en la ofensiva y llevó peligro al arco ecuatoriano, que estuvo a punto de caer en dos o tres ocasiones claras, una de ellas a remate franco del Kun Agüero.

Con el partido casi terminado, Basile (el Capitán Arruga) mandó a la cancha a Rodrigo Palacio, en un cambio que a la postre resultó providencial. Al borde del pitido final, una pelotazo desde atrás a la medialuna ecuatoriana y una peinada del Kun dejaron a Palacio frente a frente con el arquero ecuatoriano. Gol de la Argentina y un punto salvado en extremis.

El empate, que no supo a nada, no fue suficiente para la numerosa hinchada congregada en el Monumental, que despidió al equipo nacional con silbidos.

A Basile le quedan sólo unas pocas horas para definir de qué forma jugará contra el archirrival continental el próximo miércoles, pero a los hinchas le queda la sensación de que por este camino, un triunfo sobre Brasil en Belo Horizonte será poco menos que imposible.

El tiempo compensatorio


El entrenador del seleccionado ecuatoriano se marchó enfadado del Monumental por lo que considera "un exceso" del árbitro boliviano, que resolvió compensar las pérdidas de tiempo con cuatro minutos más de partido.

Si nos atenemos a lo sucedido en el campo, si el árbitro, en vez de cuatro hubiera compensado con dos minutos, Ecuador se hubiera alzado con una histórica victoria. Pero no ocurrió así.

El llamado "tiempo extra", "tiempo suplementario", "tiempo complementario", "prórroga", "tiempo de descuento", etc, no es más que un mecanismo compensatorio (y así debería llamarse reglamentariamente) para asegurar que las interrupciones no reduzcan injustamente el tiempo previsto de disputa de un partido.

Durante toda la noche de ayer fue evidente que los jugadores ecuatorianos buscaron por todos los medios que el tiempo transcurriera. No practicaron ni las faltas, ni los laterales ni los córners con diligencia y su arquero estuvo al borde de la expulsión por retrasar injustificadamente el juego. Su técnico introdujo los cambios sólo para interrumpir el desarrollo del partido y enfriar la ofensiva argentina. Uno de los cambios se efectuó durante los cuatro minutos compensatorios.

Después de todo este despliegue, pretender que el árbitro pite el final del partido en el minuto 90, sin agregar nada, es simplemente un sarcasmo.

A tenor de lo que se vio ayer sobre el césped del Monumental, al partido le quedaban aún dos minutos más de disputa. No está del todo claro si de haberse jugado seis minutos compensatorios la Argentina no hubiera conseguido un segundo gol.
 
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