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Algunos titulares de la prensa merecen un lugar en la historia del absurdo. El viejo oficio de titular se ha convertido, por razones que no viene al caso explicar, en una actividad peligrosa, salpicada de trampas.
 | | Placa de Crónica TV | |
| El titular, entendido como cada uno de los títulos de una revista o de un periódico que están compuestos en tipo de mayor tamaño, es a menudo la expresión de la capacidad de descripción y de síntesis de quien comunica una noticia a través de aquellos medios.
Antiguamente, durante los llamados "años de plomo" (periodísticamente hablando), estas capacidades eran asombrosas, teniendo en cuenta las limitaciones de los medios de composición y de imprenta.
Hoy, en cambio, parece que se hubieran aliado las nuevas tecnologías por un lado, y la necesidad de convertir la actualidad en un espectáculo continuo, sin hora de cierre, por el otro. El "reality show that never ends" en que se ha convertido la actualidad que nos transmiten los modernos medios electrónicos requiere de titulares más enigmáticos, más dramáticos, más directos, más impactantes.
Pero hay algunos que, ciertamente, se pasan del límite con bastante frecuencia.
Es cierto que a veces son los propios "noticeables" los que propalan absurdidades por los micrófonos, lo cual releva de toda responsabilidad a los profesionales de la pluma. Por ejemplo, aquel recordado gobernador de Salta que a mediados de los años ochenta dijo aquello de que "el peronismo marcha hacia el auto-suicidio". O aquel buen señor que desde los estudios de Canal 7 de Buenos Aires, a sólo unas horas del tremendo atentado contra la AMIA, dijo sin apenas ruborizarse: "Hay que tener en cuenta que en este atentado no sólamente murieron muchos judíos, sino que también murieron muchos inocentes".
Seguramente algún lector bien informado no quedará satisfecho si no se hace mención aquí al "amarillismo humorístico" de Crónica TV con sus placas rojas más recordadas: "Murieron dos personas y un boliviano", "Movilización de perros en Neuquén" o "Carancho obnubilado aparece en Parque Chacabuco".
Otros memoriosos seguramente recordarán un absurdo episodio que le tocó protagonizar al desaparecido periodista y presentador de TN Noticias Mario Mazzone, quien fue literalmente sorprendido por la producción de su programa al ponerle al aire una llamada telefónica efectuada desde una estación de servicio del conurbano bonaerense en donde se estaba produciendo, en ese mismo instante, un asalto con toma de rehenes.
Mazzone, sin margen para nada, comenzó a pedir a su interlocutor telefónico que explicara lo que estaba sucediendo. Tranquilamente, sin nervios de ninguna naturaleza, el hombre que estaba del otro lado de la línea le dijo: "Mire, aquí han entrado unos malvivientes que se han hecho con la recaudación de la caja y han tomado seis rehenes que permanecen tirados en el suelo y custodiados por uno de los malvivientes". Mazzone preguntó entonces: "¿Para qué han tomado rehenes?" y el comunicador telefónico respondió: "Bueno, es que necesitan un vehículo para salir huyendo del lugar, cascos, pasamontañas, un pack de seis botellas de cervezas y una pizza de cancha".
El remate del diálogo en vivo no tiene antecedentes en la televisión argentina. Mazzone preguntó intrigado: "¿Y quien es usted, es un empleado, un rehén? ¿Cómo es que lo dejan hablar por teléfono?. El del otro lado repuso: "No Mario, yo soy uno de los malvivientes".
La comunicación, como era de esperar, se interrupió en el acto pasando el malviviente "a línea privada", no se sabe si para ponerlo a disposición de la autoridad competente o para pedirle que envíe su currículum vitae a la dirección de Recursos Humanos de Canal 13. A la vista quedaban las magníficas habilidades comunicativas del asaltante.
Salteñadas
Pero el ranking de absurdos periodísticos es liderado en Salta, como no podría ser de otro modo, por el "decano" de los medios gráficos locales que desde sus headquarters de Limache no deja de entregar, cada tanto, magníficas aportaciones a la historia del absurdo.
Uno de los más célebres sucedió en el mes de abril de 1994. El día 18 de aquel mes, el expresidente norteamericano Richard Nixon sufrió un definitivo ataque cerebral que le mantuvo agonizante durante cinco largos días.
Evidentemente, el titular de impacto para aquel diario, y para cualquier otro, era "Murió el ex presidente Richard Nixon", pero aquella muerte tardaba en producirse, no se sabe si por la inveterada terquedad del político republicano o por la milagrosa intervención de los aparatos a los que se hallaba conectado.
Día a día el diario salteño iba titulando en primera página sobre el estado de Nixon, hasta que, doblegado por la resistencia del hombre y falto de ideas a la vez, echó mano de toda la inteligencia casi humana disponible en el entorno y colocó en su portada un titular de gran tamaño que decía: "Nixon, cada vez más cerca de la muerte".
Este titular podría haber ganado, incluso, un torneo mundial de solemnización de obviedades, pero nadie fue capaz de proponerlo para un premio tan importante. |