Frío y clases sociales en Salta
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Por Juan V. Cino - Publicado a las 12:35 | viernes 30-05-2008 (leído 478 veces)
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Desde ayer, los salteños del Valle de Lerma soportamos un frío tremendo, solo atenuado en los espléndidos ratos en los que brilla el sol que, afortunadamente, sigue saliendo para todos sin ingerencia de los gobiernos. Pero cuando las nubes, bellas y necesarias, aunque crueles en días de frío intenso, impiden el efecto reparador del calor solar, las cosas cambian a peor.
Los hay quienes disponen de las últimas comodidades: desde camisetas y calzoncillos largos de frisa o de tejidos polares, hasta chimeneas (alimentadas con leña de "quebracho campana") y calefacciones centrales, pasando por ponchos de vicuña o esos despampanantes sobretodos azul marino que cubren hasta las rodillas. Estos afortunados logran que el frío no hiera sus cuerpos gentiles.
En el sector de ingresos medios, las cosas funcionan de modo distinto: Si el vecino tiene acceso a la red de gas y cuenta con los recursos para pagar a fin de mes la factura de GASNOR, “pasará el invierno” como proponía el célebre capitán-ingeniero. Sin embargo, su factura de gas será mucho mas abultada que la de sus similares porteños quienes, dado el ínfimo precio que pagan allí por el gas salto-boliviano, suelen caer en la tentación de calentar el agua de sus piletas de natación.
Nadie piense que quién recibe gas por cañerías lo tiene todo resuelto. Como lo sabe cualquier vecina friolenta, la empresa distribuidora juega a gusto y paladar con la presión de gas, razón por la cual en los momentos en que mas aprieta el frío la pobre vecina detecta una baja en el suministro a sus estufas.
Si depende de cilindros y garrafas, su situación térmica y su presupuesto desmejorarán rápidamente. Y no lo dice este cronista, sospechado de opositor perpetuo. Lo afirma el ministro Loutaif al reconocer que las familias que compran garrafas pagan “20 veces más que al que le pasa la red por la puerta de casa”.
Un breve paréntesis para señalar que sería bueno que el Intendente de Vaqueros, entre otros, leyera estas declaraciones de tan encumbrado funcionario. De tal modo dejaría de informar a sus vecinos que “desde que está Urtubey” se paralizaron los planes para prolongar la red de gas.
Los pobres siguen dependiendo del caprichoso sol, de los peligrosos braseros, de los escasos perros pilas, de las bolsas de agua caliente y de las mantas de lana de oveja. Como me explica mi vecino Néstor sobreviviente de la helada de hoy: “pican un poco sin sábanas, pero abrigan mucho”.
Veamos algunos ejemplos:
Si usted es vecino del bario Constitución y debe atenderse en la Salita 18, no lo logrará sino se apersona allí a eso de las 4 de la madrugada en busca de un turno. Como es muy probable que deba permanecer en la calle, llévese una manta de oveja y un termo con agua caliente. Y ruegue que al llegar su turno haya allí un médico. Eso si, no desespere pues el señor Dávalos ya presentó una nota.
Si su hijo lactante se atiende Hospital "Niño Jesús de Praga", recuerde que solo sentirá un breve calorcito cuando le toque el turno a su sala. El resignado Gerente, para descargar su conciencia, recuerda que el año pasado cuando enchufaron todas las estufas eléctricas se cortó la luz. Tampoco desespere usted: el ministro del ramo se “mostró preocupado por el tema”.
Si usted es indigente y frecuente la jurisdicción de la Comisaría 14, sepa que el Comisario Puca cuenta con 14 plazas nocturnas. Ni bien llegue, el cabo de guardia le recibirá con “una taza de café bien caliente y antes de retirarse se le dará un desayuno”. Alguien debería aumentar el presupuesto del gentil comisario de la 14. |