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El pasado jueves 13 de marzo, el público colmó la sala del Teatro Provincial de Salta. Las expectativas del primer concierto del Ciclo Inaugural 2008, de la Orquesta Sinfónica, fueron superadas de forma satisfactoria, revalidando las dotes musicales que la convirtieron en una de las mejores agrupaciones del país.
 | | Orquesta Sinfónica de Salta | |
| Entre los asistentes a la velada musical se encontraba el gobernador Juan Manuel Urtubey, quien al finalizar saludó a los asistentes y felicitó a los músicos por la apertura del ciclo.
La función tuvo varios momentos emotivos. Uno de ellos, no precisamente musical, fueron las palabras que el director invitado, Miguel Ángel Gilardi, dedicó a la Orquesta: “No me siento un invitado más –expresó–, estoy ligado a esta orquesta desde el comienzo y, aunque lamentablemente no he podido dirigirla en más oportunidades, me llena de alegría que después de ocho años sea una de las mejores orquestas sinfónicas del país”. El maestro, quien es reconocido por su pasión al dirigir, se encargó de introducir al público en los cuatro estados de ánimos de Los preludios de Lizst, regalando a los presentes fragmentos de los versos de Lamartine que evocan el amor, el destino, la guerra y la campiña, y que sirvieron de inspiración al compositor húngaro para su poema sinfónico.
El momento más brillante de esa noche orquestal, fue sin dudas la Sinfonía Nº 4 de Malher. Esta obra es la más corta del compositor y está impregnada de un gran colorido proveniente de la música popular. En su último movimiento, que incluye el texto Vida Celestial, una canción de júbilo sobre los placeres sensuales del Cielo, la soprano Gabriela Guzzo cautivó al público. Fue un momento de magia entre la orquesta, la solista y el público que luego comentó la armonía experimentada entre el mundo terrenal y el celestial que el maestro Gilardi había puesto en palabras cuando presentó la obra.
La soprano y su debut con la Orquesta
La joven soprano Gabriela Guzzo (apenas 25 años de edad) expresó al respecto: “nunca antes había cantado Vida Celestial; es la primera vez y, la verdad, fue una experiencia maravillosa y con una orquesta fenomenal; así que para mí fue muy bueno todo. Se trabaja muy bien con la Orquesta de Salta; tiene mucha calidad humana”.
Guzzo, quien ha cantado con orquestas del Paraguay y de Brasil, además de la Orquesta de Tucumán y la Sinfónica Nacional, entre otras, comentó sobre el trabajo con el maestro Gilardi: “Hay mucha comunicación con el maestro, es muy claro en la dirección. La Orquesta de Salta por lo que escuché, realmente lo quiere mucho y se entienden muy bien. Es alguien muy musical, muy inteligente en todo lo que hace y muy pasional”.
La soprano, aún con el ramo de flores en la mano, reflexionó sobre el trabajo del canto lírico: “Es fundamental trabajar el estilo de cada compositor, y estar segura de tener una técnica adquirida. El idioma tiene mucho que ver también; y además, el texto, para saber qué está diciendo uno; porque está también la actuación, la interpretación, fundamentalmente en la ópera. Bueno, Malher también exige bastante de actuación; Vida Celestial tiene diferentes matices durante esos diez minutitos que canto.
“Aunque es un todo, hay que ver cada cosa por separado: la música, ahondar en el texto; ver la música con respecto al texto, porque en general están muy ligados, porque los compositores son muy inteligentes y en sus composiciones dejan todas las herramientas que una necesita”.
De este modo, la primera noche de la Sinfónica dejó un camino abierto hacia la temporada 2008, con un público que la ovacionó, y una agenda que ya anuncia para el próximo jueves un programa variado bajo la dirección del maestro Luis Gorelik, su director estable, con la obertura de La Flauta Mágica de Wolfgang Amadeus Mozart, Folk Songs de Luciano Berio y Cuadros de una Exposición de Modest Mussorgsky y Maurice Ravel. El concierto, además, contará con un atractivo especial: la voz de la mezzosoprano Vera Cirkovic, que se lucirá en la obra de Berio, Folk Songs. |