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Un principio no escrito y de obligado cumplimiento en el justicialismo, dice: “el que pierde es traidor”. Desde la confirmación del triunfo de Juan Manuel Urtubey, los colores que hasta ahora distinguían las fronteras entre “lealtad” y “traición” han cambiado repentina y drásticamente. El resultado electoral transformó en paraíso al séptimo círculo del infierno del Dante y está condenando a esos fuegos a los, hasta ahora, “leales” y obsecuentes oficialistas.
En calles, cafés, oficinas, pasillos, lugares de encuentro, reuniones de amigos o familiares, después de los saludos se dispara frasen: “Ya era hora que esta gente dejara el gobierno”. “Esto es un alivio. Se acabó la prepotencia y la corrupción”. “Yo nunca los voté”. Las puntas de varias madejas comienzan a aparecer. Los ojos y oidos que no, hasta ayer, no había frente a los abusos, abitrariedades y derroches del gobierno, ahora se multiplican.
Al bullicio de la campaña electoral y al silencio expectante del recuento de votos siguió un festival de saltos ornamentales y de rápidos cambios de chaqueta. Los botes salvavidas están repletos de náufragos de la nave averiada. Propagandistas pagos del oficialismo que se va, comienzan a descubrir las lacras de un régimen que mintió, amordazó e intimidó. Con rapidez, muchos pasan de haber lucido estos años como amigos y beneficiarios del poder, al papel víctimas.
Derechos de la victoria
Por su parte, Urtubey rechazó las afirmaciones del gobernador Romero que, el pasado domingo, repitió que “la victoria no da derechos”. Urtubey explicó que un limpio triunfo electoral, “como mínimo, da derecho a gobernar la Provincia”. Romero aplicó a la política local una frase acuñada hacia 1870 con motivo de las consecuencias de la Guerra del Paraguay. Claro que cualquier victoria da derechos. Pero sólo aquellos derechos previamente tipificados: no puede dar lugar a que se inventen o exageren prerrogativas.
“Cuando soy débil, te pido que respetes mis derechos en nombre de tus principios; cuando soy fuerte, niego tus derechos en nombre de mis principios”, explica Louis Venillot, en una frase que puede estamparse en la fachada de este debate post electoral en Salta.
Botín de guerra
En los últimos doce años, las sucesivas mayorías electorales que tuvo el oficialismo fueron usadas como una suerte de permiso para el “todo vale”, confundiendo al gobierno en una especie de “botín de guerra”. Esos derechos previamente tipificados son independientes de la persona que se los adjudica. No se puede admitir que, si gana una persona tenga determinadas prerrogativas y si gana otra no las tenga, o las tenga menguadas. Las prerrogativas son institucionales, pertenecen al cargo.
Al ganar una elección, el postulante accede a ellas de manera automática. Para ello no necesita otro requisito, más que los pesos jurídicos y protocolarios que también están previamente configurados. Lo que de ninguna manera da la victoria, es el derecho al abuso, por que no existe tal derecho. Los derechos de un gobernante elegido democráticamente son los que establece la Constitución. No están contenidos en esos bandos de guerra implícitos que autorizan al “todo vale”.
Negación de la realidad
El gobernador electo, aludiendo a la carta abierta del gobernador Romero, dijo que en ella “hay algunas cosas que todavía no terminé de entender. Allí hay una clara falta de asunción de la realidad. Mientras hace referencia a la buena perfomance deportiva de los candidatos a gobernador, Romero habla de su gran triunfo. Olvida que su candidato a gobernador, Walter Wayar, obtuvo más votos que él. No advirtió ese tema y tampoco que me tocó ganar la elección. Seguir generando un clima de competencia es absurdo. Terminó la campaña. Ahora tenemos que trabajar por Salta”.
“En Salta se están agotando las motos. Las concesionarias dicen que en las últimas horas vendieron todas”, dice un dirigente aludiendo a la frase del diputado provincial romerista Manuel Santiago Godoy que, la semana pasada, admitió que se había abierto la lista de pases de legisladores del bloque oficialista hacia el que responderá ahora al nuevo gobernador de Salta. “Están cruzando el río en moto”, describió Godoy sin perder el humor.
Ocho diputados se van
El propio Godoy acaba de recibir una nota firmada por ocho diputados provinciales del Partido Justicialista, en la que anuncian su decisión de emigrar del bloque oficialista para formar el “Nuevo Bloque Justicialista”, reduciendo a 26 el número de legisladores romeristas que, antes de estas deserciones, sumaban 34 diputados y tenían mayoría simple. El bloque diputados que responden a Urtubey tiene 18 legisladores.
Trascendió que la nota de renuncia está firmada por Emilio Marcelo Lazarte (General Güemes), el empresario tabacalero Esteban Amat Lacroix (La Viña), Carlos Guardo Figueroa (San Carlos), Juan Francisco Maita (Molinos), Omar Soches López (Cerrillos), Margarita Veliz (Rivadavia), Juan Rosario Mazzone (General Güemes) y Leopoldo Salva ( Los Andes) Se sabe que, en los próximos días, a esta lista se añadirán otros diputados. “Tenemos que trabajar por nuestros departamentos”, justificó Soches López, representante de Cerrillos.
Quienes renunciaron critican a Romero por anticipar, sin consultar a los cuerpos partidarios, la posición de oposición del justicialismo frente al gobierno de Urtubey y también al de Cristina Kirchner. La renuncia de estos diputados cierra la posibilidad que Godoy sea reelegido como presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia. Candidatos a reemplazar a Godoy son Nora Giménez y Antonio Marocco, muy cercanos a Urtubey y gestores de su candidatura a gobernador.
Marocco, tiene mandato como diputado hasta el año 2009. “Desde mi más íntimas convicciones, soy diputado y quiero seguir siendo diputado. Podría ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados de la Provincia. Creo estar en condiciones y a la altura de esa responsabilidad”. Marocco dijo que otro posible candidato a ese cargo es Julio De Vita, uno de los iniciadores del Frente para la Victoria-Partido Renovador.
Conducción fisurada
Aunque Romero manifestó su intención de ejercer “con firmeza” la conducción de su partido, sus gestos de autoridad parecen no tener la efectividad de los últimos diecisiete años. La intención de Romero de mantener, con mano dura, la misma disciplina de grupo, está siendo desafiada y hay señales que este rechazo se extenderá en las próximas semanas. En otra expresión feliz, el diputado Godoy negó que hubiera "una especie de garrocha para que los justicialistas saltaran hacia el otro lado".
Raúl García, dirigente de Partido Renovador, aliado a Urtubey y senador provincial reelecto por el Departamento de Metán Raúl García, dice que la designación de nuevas autoridades en la Cámara de Senadores de la Provincia será resultado de la aplicación de los criterios que han regido siempre y de un amplio diálogo para llegar a acuerdos entre los grupos parlamentarios.
El senador Raúl García
"El vicegobernador de la Provincia es el presidente nato de la Cámara de Senadores. Pero la vicepresidencia primera también le corresponde al oficialismo. En este caso al Frente Para la Victoria - PRS, porque es el tercer mandato en la sucesión de los cargos del ejecutivo". En caso de licencia del gobernador y el vicegobernador, es el vicepresidente primero del Senado quien se hace cargo interinamente del Poder Ejecutivo. Se descuenta que ese cargo será desempeñado por el propio Raúl García.
En los últimos años, casi en solitario, el senador García desafío la mayoría absoluta del oficialismo en esa Cámara, donde desplegó un importante trabajo a través de propuestas y del constante ejercicio de la labor de control de los actos del Poder Ejecutivo. García, que es docente, cuestionó los proyectos del oficialismo en materia presupuestaria, de obras públicas, el manejo de la publicidad oficial, el trato con los medios de comunicación, la falta de transparencia de los actos de gobierno y el deterioro de la calidad institucional.
Transparencia administrativa
García admitió que estaba abierto el diálogo “con los amigos justicialistas, porque no queremos un golpe de estado”. El senador dijo que esa Cámara debería tener “más contacto con la comunidad y los medios, como lo hace la Cámara de Diputados. La página Web del Senado está muy atrasada. Hace tres años que no se la actualiza”. García está considerado como un legislador dedicado al estudio de los temas y a la elaboración rigurosa de sus proyectos.
Raúl García reiteró la necesidad de reglamentar la distribución de la publicidad oficial. “Hay que normatizar una Ley que fije como se debe distribuir todas las cosas para determinado medio y el costo que significa la cuenta prestación de servicio, porque en realidad es una prestación de informar cualquier actividad del Estado”, argumentó el senador García. |