Argentina aventaja a Austria en la Davis |
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| Por - Publicado a las 09:32 - sábado 10 de febrero de 2007 (leído 454 veces) | |
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LINZ, Austria.- "Tomo, para no enamorarme; me enamoro para no tomar". La melodía llegaba amortiguada por esa puerta roja que en el cartel identificatorio del costado decía: "Team Argentina". La interpretación no era de Bersuit Vergarabat, sino de la delegación argentina que vino hasta aquí para jugarse un desafío nada fácil frente al equipo local, por la primera rueda de la Copa Davis. Había que detenerse ante esa fiesta que se intuía dentro del vestuario visitante del estadio Intersport Arena. "¡Olé, olé, olé, olé, Chucho, Chucho!" Esta vez, el sonido era de cancha de fútbol, como unos instantes después, cuando se escuchó: "¡Un minuto de silencio para Koubek que está muerto! " Así vivió el equipo argentino la gran primera jornada ante Austria, que terminó con una holgada victoria parcial por 2 a 0, gracias a los inapelables y casi calcados triunfos de José Acasuso sobre Stefan Koubek por 7-6 (8-6), 6-1 y 6-4, y de Guillermo Cañas ante Jürgen Melzer por 7-6 (8-6), 6-2 y 6-4. Hoy, nuevamente desde las 14 (las 10 de la Argentina, transmite TyC Sports en directo), la Argentina intentará cerrar la serie en el dobles, en el que se enfrentarán Acasuso y Sebastián Prieto, por el lado visitante, y Melzer y Julian Knowle, del lado austríaco. Un triunfo le asegurará a nuestro país permanecer un año más en el Grupo Mundial y lo clasificará para los cuartos de final, donde el rival será el ganador de la serie que Suecia le gana a Belarús como visitante por 2 a 0. Todo cierra perfecto, como el gran día argentino. Pero lo que hay que aclarar es que la imagen descripta en las primeras líneas no son las del final, sino las del principio de todo: los cantos fueron los que se escucharon minutos antes de la salida de Acasuso para afrontar el primer single. Y lo mismo, pero con el objetivo puesto en Melzer, pasó antes del segundo choque. Así vivió este grupo la emoción de jugar por la Argentina, el orgullo de representar al país. Fueron instantes de motivación y adrenalina, pero también de búsqueda de concentración en el objetivo, que se consiguió con una amplitud inesperada hasta para los propios protagonistas. Que soñaban una cosa así, seguro; que estaban convencidos de que sería así de bueno todo, difícil imaginarlo. "¿Sabés cuándo me di cuenta de la energía que traíamos? Cuando me duché después del partido. Me puse a pensar en todo eso que hacemos antes, en los cantos, las pilas que nos dan. Prieto y yo somos los que más música traemos. Antes del partido cantamos y saltamos. Hasta nos sirve como calentamiento. Cuando fuimos a comer algo, me aflojé y me di cuenta de cómo nos ponemos. De hecho, cuando volvimos al vestuario tuvimos que empezar otra vez, porque necesitaba esa motivación", cuenta un contentísimo Chucho Acasuso tras su victoria ante Koubek. Fue un gran día en todo sentido. Tenísticamente, lo de Acasuso y Cañas fue espectacular. Y, entre la casualidad y la planificación, ambos ofrecieron triunfos con ribetes llamativamente similares, empezando por el resultado. Los primeros sets en cada uno de los partidos fueron cerrados, complicados, tanto que, cuando se definieron, en el tie-break, terminaron por desanudar la trama para aliviar el camino hacia el triunfo. Hasta los dos estuvieron en desventaja en el desempate por 5-3 y se recuperaron, aunque de manera diferente. Acasuso llegó a estar doble set-point en contra (4-6) en el tie-break, pero Koubek no supo qué hacer con tanta responsabilidad. Primero, un error; luego, con su saque, una doble falta, para quedar iguales. Allí, la suerte jugó para Acasuso, que esperaba el saque del austríaco al revés, y tuvo que cambiar rápido para el drive, pegó un marcazo que mandó la pelota en globo al fondo y el tenista local dudó: a Chucho le quedó una pelota fácil para resolver el set. En el tie-break, Willy puso todo su fervor ante Melzer, ese que siempre lo sacó a flote en cada situación difícil de la vida y el que lo hace correr y alcanzar pelotas que parece imposibles. Lo cierto es que, a partir del envión logrado en el primer parcial, tanto Acauso como Cañas consiguieron en forma mucho más sencilla el segundo. Hubo diferencias en el último set de cada partido. Mientras Acasuso quebró en el tercer game y mantuvo la diferencia con firmeza, Cañas, con paciencia, trabajó el parcial hasta llegar al décimo juego, cuando, en el segundo match point, alzó los brazos y gritó con fuerza para ir, como Chucho, a buscar el abrazo del capitán, Alberto Mancini, el eje del grupo. Un valor fundamental que mostraron los dos argentinos fue la concentración. En ningún momento abandonaron el camino, mantuvieron el horizonte claro y el tenis intacto, sin altibajos, con una seguridad admirable. Como dijo Melzer: "Era como jugar contra una pared". Así fueron los dos encuentros. ¿Así será hoy el dobles? Sería increíble. Pero no hay que apresurarse ni cantar victoria antes de tiempo. Justamente la especialidad en parejas es el punto fuerte del equipo local. Entonces, será bueno mantener la mente enfocada. Y así, si el tenis vuelve a responder, quizá sea otro gran día para la Argentina.
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