Gracias al gobierno, las mujeres salteñas 'podrán realizar todos sus sueños' PDF Imprimir E-Mail
Por Guadalupe Alcántara - Publicado a las 08:59 | miércoles 24-10-2007 (leído 800 veces)   
Así lo asegura la locutora-conductora del programa institucional de radio del Consejo Provincial de la Mujer de Salta, si se ponen en contacto con ese organismo que les promete “abrir una puerta laboral”. De la mano de esta promesa, reaparece el viejo sueño totalitario de imaginar al Estado como garante de la “felicidad del pueblo”
Ricardo Arjona
Ricardo Arjona
El programa “El Consejo Provincial de la Mujer informa” se emite en Radio Provincia, FM 98.7, de lunes a viernes de 10 a 11 horas. La conductora, que no da su nombre, se esmera en mantener un tono casi susurrante, acorde con la música seleccionada, toda “exclusivamente romántica” como dice el lema de una radio local dedicada a la mujer del modo más estereotipado.

La canción de apertura y que se usa como cortina, es un tema de Arjona: “Mujer”. Pareciera que trata de preparar el insinuante clima de una cita amorosa, lo que parece un tanto extraño desde el punto de vista de los objetivos con que se creó el organismo. Todo populismo comienza y termina siendo un sucedáneo y un placebo de las políticas sociales.

Con un botón de muestra basta. Pongamos como ejemplo las emisiones del jueves 18 y el viernes 19 de este mes. En ambas se publicitó insistentemente que el Consejo haría la celebración del Día de la Madre en la Unidad Carcelaria Nº 4, y sería “la única institución gubernamental que festejará allí”. El programa pretendía demostrar los conocimientos que adquirieron las internas en gimnasia y teatro.

El Consejo anunció otro acto, por el mismo motivo, en una Biblioteca Popular del barrio San Luis que, por mera casualidad, está situada a metros de del domicilio de la funcionaria que preside ese Consejo. En ambos programas sobreabundaron las menciones laudatorias a esta funcionaria.

Desde allí invitaba a las oyentes a participar de un concurso, que en realidad era un sorteo de regalos, llamando a la radio. Se repetía entonces los teléfonos de manera sumamente lenta. La estructura, los contenidos y el tono del programa son un ejemplo acabado de la subestimación a los ciudadanos y desprecio a las instituciones.

En ambas ediciones del programa se anunció el tratamiento del tema de la autoestima –“de lo que el Consejo Provincial de la Mujer sabe mucho”-. En cada uno de ellos se leyó una parte de un texto elemental de dos minutos de duración hacia el final del programa. Que sepamos, no es tarea del Estado elaborar manuales de autoayuda.

También fue reiterada la información de la presencia de “nuestras” artesanas, las del Consejo, en el “Paseo de la Mujer”, la feria que se realiza en la Plaza Güemes, sobre calle Leguizamón los sábados, y en calle Ameghino frente a la Estación de Ferrocarril los domingos, de 10 a 22 horas.

Los puestos de las artesanas del Consejo están identificados con un mantel verde manzana con letras naranja, y sus productos tienen el control de calidad que hace la institución. Este no es el único caso en el que el gobierno se adjudica como propios méritos y esfuerzos de las personas o de los grupos sociales de los que busca obtener réditos por encima del apoyo que el gobierno les otorga.

Es probable que esta feria tenga que ver con la invitación a las oyentes: “Señora, venga, que seguramente se le abrirá una puerta para trabajar y realizar todos esos sueños que usted tiene”. Así que, desde ahora, ya saben las mujeres salteñas a dónde dirigirse y cual es el camino para poder “realizar todos sus sueños”.

También el estilo, cierta estética y las formas hacen a las instituciones. Esperpento, define el diccionario, es una obra teatral caracterizada por “la deformación sistemática de la realidad, de la que se resaltan los rasgos más grotescos”. Ciertamente, las mujeres no merecemos semejante trato y tampoco ser condenadas a semejante género teatral.
 
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