Salta Noticias

 
¿Recuperar clave? ¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

El juez Solá Torino es procesado por un delito de cohecho agravado

PDF Imprimir E-Mail
Por Iruya.com - Publicado a las 04:37 | viernes 19-09-2008 (leído 616 veces)   
El juez federal nº 2 de Salta Miguel Antonio Medina dispuso ayer el procesamiento del también juez federal José Antonio Solá Torino por encontrar indicios racionales de criminalidad en su conducta relacionada con la posible comisión de un delito de cohecho agravado. No obstante, Solá Torino, que integra el Tribunal Oral Federal y se desempeña, además, como juez de ejecución penitenciaria federal, mantiene sus cargos judiciales hasta tanto el Consejo de la Magistratura decida suspenderlo, someterlo a juicio político o ambas cosas.
Juez Solá Torino
Juez Solá Torino
La resolución dictada por el juez Medina tiene lugar en la causa penal en la que se investiga el supuesto pedido de soborno del juez a un narcotraficante, a cambio de la revocación de un pedido de captura federal. En la misma causa y por los mismos delitos -si bien en su faz activa- se encuentran procesados también los ciudadanos José Miguel Farfán, Gabriela Vázquez y Hugo Salazar, este último vinculado con el director de un diario local.

El juez Medina no ha podido, sin embargo, pronunciarse sobre la libertad del procesado ya que se encuentra pendiente la decisión el Consejo de la Magistratura sobre la suerte de Solá Torino. En el caso más que probable que este organismo decida la suspensión cautelar del juez mientras se sustancia su juicio político, es decir, su proceso de destitución, allanaría también la inmunidad de que goza el todavía juez Solá Torino y permitiría que Medina ordenase su prisión preventiva.

De acuerdo a fuentes cercanas a la investigación, las actuaciones contra Solá Torino se iniciaron a partir de unas escuchas telefónicas realizadas por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, de las que se desprendía una conexión entre los restantes procesados y el magistrado federal. De acuerdo con las mismas fuentes, el juez recibía presiones por parte de José Miguel Farfán -sindicado como un poderoso traficante de drogas- para que su pedido de captura fuera revocado y pudiera obtener un nuevo pasaporte.

Las mismas fuentes descuentan que Solá Torino recurrirá su procesamiento ante la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, si bien, por ahora, su situación aparece bastante comprometida por las grabaciones telefónicas y por las declaraciones de los otros procesados que señalaron que fueron "extorsionados" por el juez para que les proveyera de una suma de dinero y de un vehículo.

Sociología judicial invertida


No cabe dudas acerca de que el procesamiento de Solá Torino es un hecho inédito para la vida judicial salteña. No sólo por las características del delito ni por las circunstancias personales de las otras personas involucradas, sino por que Solá Torino fue un activo miembro del Partido Justicialista de Salta y responsable de formar a cientos de salteños en su condición de profesor titular de Derecho Procesal en la Universidad Católica de Salta. Sus alumnos todavía recuerdan los vibrantes alegatos de Solá Torino en sus clases a favor de la "vida recatada" de los magistrados.

El que fuera candidato a vicegobernador de Salta en 1991 junto al desaparecido empresario Roberto Romero, pertenece a una de las familias más antiguas y tradicionales de Salta. O lo que es lo mismo, a un grupo social que históricamente ha gozado de una gran influencia sobre el sistema judicial, si bien en las tres últimas décadas se ha visto obligado a "compartir la hegemonía" con otro grupo social diferente, cohesionado no tanto por lazos familiares como por intereses relacionados con el poder político y los negocios.

Si bien no es el primer escándalo en el que aparecen involucrados jueces y actores del mundo judicial, el caso de Solá Torino es especial porque afecta a una familia -la federal- que se considera a sí misma una elite y en donde la paridad de fuerzas entre los dos grupo sociales es, si acaso, más manifiestamente perceptible.

Pero los papeles se han invertido: el juez procesado ha demostrado sólo una pertenencia formal al grupo social que defiende jurídicamente los valores y principios tradicionales y todo indica hasta ahora que su comportamiento ha sido bastante diferente al esperado; el juez procesante, que no pertenece sin embargo al grupo anterior, ha actuado en cambio con rigor y apego a la ley, haciendo primar el interés general sobre los intereses particulares.

En suma, la sociología judicial invertida.
 
Gobierno de Salta - Haciendo realidad la esperanza
Advertisement

Kiosco Digital América

Vistas de Salta

97.jpg

2
eXTReMe Tracker