Pellegrini, Rajoy, Riquelme, Gallardón...
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Por Iruya.com - Publicado a las 17:57 - domingo 09 de septiembre de 2007 (leído 588 veces)
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En el fútbol, como en la política, hay una regla no escrita que manda que las listas (los equipos) estén integradas por los mejores, no por "los hombres de confianza" del que manda.
 | | ¿Deben jugar los mejores? | Faltan unos seis meses para que en España se celebren elecciones generales. Se elige allí a los miembros del Congreso y de su conformación surgirá el nuevo gobierno de España. El Partido Popular, hoy en la oposición, debate por estas horas si el candidato Mariano Rajoy debe o no incorporar a su lista por Madrid, como "número 2", al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, un moderado que obtuvo ya varias mayorías absolutas en las elecciones a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de la capital de España.
Lo que se sabe es que Rajoy "no cuenta con Gallardón" para disputar el partido final de marzo, que prefiere "a su gente" y que su política se basa en ahuyentar a los moderados como Gallardón o Rodrigo Rato, el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional. Aunque el líder de la derecha española no lo diga, prefiere a los que "se han jugado por él" y no a los que han marchado fuera (Rato al extranjero y Gallardón a una especie de exilio interno dentro de su propio partido).
Salvando todas las distancias posibles, la situación no es muy diferente en el Villarreal Club de Fútbol, en donde su entrenador, el ingeniero Pellegrini, acaba de anunciar que no cuenta con Riquelme porque "su puesto está bien cubierto por gente que se ha jugado por el club en momentos difíciles". De sus recientes declaraciones se infiere que, para Pellegrini, la marcha de Riquelme a Boca el cuatrimestre pasado ha sido "definitiva", y que no cuenta con él porque (como Rato) se ha ido fuera.
Es difícil encontrar diferencias entre las posturas de Pellegrini y de Rajoy, pero mientras el segundo parece prescindir de los moderados por cuestiones ideológicas, el primero parece más impulsado por una concepción "siciliana" del fútbol.
"Aquí juegan los que se han quedado conmigo a respaldarme y no los que se han ido", parece haber dicho Pellegrini. No importa si los que se han ido (y han vuelto) son mejores que "sus leales". Jugarán estos últimos, porque así lo mandan los cánones de esa hermandad siciliana.
Por lo menos a Rajoy le queda la tranquilidad de poder decir, por ejemplo, que Ana Pastor (una política extraordinariamente inteligente y buena gestora) tiene los mismos, o quizá mayores, méritos que Gallardón para acompañarle en las listas. A Pellegrini, en cambio, no le cierra el argumento porque entre los "leales" que ahora "ocupan legítimamente" el puesto del postergado Riquelme ha citado a cuatro futbolistas: el francés Robert Pires, el chileno Matías Fernández, el canterano Santiago Cazorla y el ex zaragocista Rubén Gracia, Cani.
Si repasamos la situación de estos cuatro jugadores, comprobaremos que Pires pasó la mayor parte de la temporada convaleciente de una grave lesión de rodilla, apoyando a Pellegrini pero desde la enfermería; que Santiago Cazorla emigró -igual que Riquelme- al Recreativo de Huelva, en donde jugó cedido toda la temporada pasada; que Matías Fernández calentó el banquillo sin lograr adaptarse plenamente al fútbol español y que Cani (un jugador de grandes cualidades) tampoco encontró un lugar en su equipo y actualmente es suplente.
Probablemente el pecado de Riquelme sea su contrato multimillonario. Pocos técnicos ven con simpatía a los jugadores cuyo salario es superior al propio. No importa que Riquelme sea uno de los mejores del mundo; que, aun desterrado, haya conseguido consagrar a Boca campeón de la Libertadores, que haya disputado una Copa América de altísimo nivel.
Cazorla es "hombre" de Pellegrini y eso -en buen dialecto siciliano- vale más que cualquier otra consideración.
Por diferentes caminos, pero con una estrategia muy parecida, Rajoy y Pellegrini parecen disputarse el bastón de lo que en la Argentina llamamos "el mariscal de la derrota". |