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Roig y Pellegrini juegan con fuego al colgar a Riquelme |
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Por Iruya.com - Publicado a las 08:03 | viernes 07-09-2007 (leído 1291 veces)
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El magnate del cerámico, señor Roig, y su alto empleado, el ingeniero Pellegrini, parecen haber tejido una particular alianza cuyo único objeto es impedir que Juan Román Riquelme vuelva a jugar al fútbol.
 | | Juan Román Riquelme, vestido de amarillo | |
| Muy mal se tiene que haber comportado con ellos el futbolista argentino, porque de otro modo no se alcanza a entender muy bien por qué, presidente y entrenador, rieniegan hoy de un jugador con el que el modestísimo Villarreal, su directiva y sus aficionados, mantienen una deuda de gratitud muy importante.
El propio Pellegrini debe agradecer a Riquelme la renovación de su contrato como entrenador. Porque todo parece indicar que aquella renovación fue producto de una 'pataleta' del señor Roig, hecha no con otra intención que demostrarle a Riquelme quién manda en el pequeño pero autocrático club de Castellón. No vale la pena ni siquiera recordar que Roig renovó el contrato de Pellegrini en un momento en que cualquier presidente de club hubiera despedido al entrenador por los malos resultados.
Precisamente los resultados han demostrado que la buena estrella de Pellegrini al frente del banquillo amarillo se debía, casi exclusivamente, al aporte extraordinario de Riquelme. Sólo con él en el campo de juego, el Villarreal fue capaz de clasificarse tercero en la liga española, por dos veces consecutivas, y disputar brillantemente la Copa de la UEFA y la Champions League. Sin Riquelme, el Villarreal rozó los puestos de descenso, se mostró como un equipo vulgar y sólo al final de la temporada pasada consiguió hilvanar -no sin la ayuda de la fortuna- una serie de victorias que le permitieron terminar en quinto lugar y clasificarse, otra vez, para la UEFA.
La reciente recuperación del Villarreal se hizo a fuerza de una dura reconversión de su sistema de juego. El equipo "más sudamericano" de la liga española se convirtió, por exigencias del guión, en un equipo en el que los jugadores corren más que la pelota y en el que la dureza se impone al buen juego. Se conoce que "el ingeniero" fue forzado a apartarse del "modelo argentino" y prueba de ello son los mediocres fichajes europeos, que transformaron de raíz (y para peor) el juego del Villarreal.
Pero Roig también debe agradecer a Riquelme los momentos de gloria que ha vivido como presidente de un club casi inexistente, que sin embargo ha llegado a ocupar el primer lugar en el ranking mundial de clubes. Sólo por Riquelme, Roig se ha sentado en los palcos de los estadios más encumbrados de Europa. No han sido sus millones ni los 35.000 habitantes de la ciudad los que han hecho trascender al Villarreal: ha sido Riquelme, y casi él solo.
Algunos compañeros del jugador, como el rudimentario (pero voluntarioso) José Moreno Verdú, Josico (que dijo recientemente esperar que Riquelme "no dé problemas en el vestuario") todavía deben estar contando los euros que Riquelme les hizo ganar cuando accedieron a las semifinales de la Champions League, hace dos temporadas. Probablemente Josico no se refería a este tipo de "problemas" cuando habló de Riquelme.
Roig y Pellegrini tendrán que pensárselo mucho antes de dejar "colgado" a Riquelme por una larga temporada. La goleada que sufrió el Villarreal en su casa a manos del Real Madrid preanuncia tiempos difíciles para el entrenador. Un par de derrotas más y sus teléfonos comenzarán a arder. El retorno de Riquelme se hará, en cuanto menos se dé cuenta el ingeniero, imprescindible.
Mientras tanto, la dupla seguirá alimentando el rencor de los aficionados contra Riquelme. No vacilarán en seguir pintándolo como una persona más interesada en el dinero que el "los colores del club", como si a Roig y a Pellegrini su dinero les importara menos que el fútbol.
Pero nadie -excepto esos aficionados despistados que todavía creen que Roig regentea una hermandad de sangre y no una sociedad mercantil pura y dura, como es el Villareal C.F.- puede exigirle ni a Riquelme ni a ningún otro futbolista profesional, que además de comprometerse a jugar, se declare "enamorado" de una camiseta sin historia ni pergaminos y que por ese "amor" renuncie a su dignidad, a trabajo y su dinero, por mucho que éste sea.
Porque si es el señor Roig el que está más enamorado de los colores del Villarreal que de su dinero, que vengan y me lo cuenten otra vez. |