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El escritor y filósofo salteño residente en España, Carlos Vázquez Iruzubieta, recibió el pasado jueves el primer Premio Senador J. Armando Caro al mejor ensayo que aborde la realidad salteña, por su obra "Salta, Magia y Simbolismo (1900-1950). La entrega del galardón tuvo lugar en la Fundación Salta de nuestra ciudad, y el acto fue presidido por el presidente del Jurado que dirimió dicho premio, el Dr. Bernardo Solá López Sanabria.
 | | Carlos Vázquez Iruzubieta recibe de manos de Bernardo Solá, el Premio Senador J. Armando Caro | |
| El acto de entrega contó con la presencia de importantes personalidades del mundo del pensamiento y de la política de Salta y fueron sus únicos oradores el Dr. Solá y el premiado Dr. Vázquez Iruzubieta.
El presidente del Jurado puso de relieve la trayectoria cívica del Senador J. Armando Caro (1910-1985) que representó a Salta en el Congreso Nacional en cuatro oportunidades, destacando especialmente los comienzos de su actividad política como dirigente de la Federación Universitaria Argentina de La Plata, como militante del radicalismo yrigoyenista y como sustentador del pensamiento político y académico de la llamada Reforma Universitaria. Solá recordó también la trayectoria del desparecido hombre público dentro del peronismo nacional y su permanente defensa de la justicia, la vigencia de la Ley, los principios republicanos, la austeridad cívica y la democracia.
A su turno, el premiado Vázquez Iruzubieta recordó también al hombre público salteño en cuyo nombre fue instituido el premio que recibió, destacando "un aspecto para mí, el más importante en la vida de un hombre: su decencia cívica. Fue un hombre honrado lo que para quien se dedica a la profesión política, es algo insólito, virtud ésta, que estoy persuadido, constituye para sus descendientes un legítimo orgullo", señaló el intelectual galardonado.
Los premios Senador J. Armando Caro son convocados anualmente por la Fundación Fundación para la Promoción de la Cultura Regional y los Vínculos de Salta con el Mundo (Cosmosalta) y su edición 2008, ya concluida, han representado su formal presentación en sociedad. La Fundación ha anunciado ya la convocatoria de los premios para el año 2009 y una serie de actividades que se realizarán en 2010, en coincidencia con la celebración del centenario del nacimiento del Senador J. Armando Caro.
A continuación, Iruya.com publica el texto completo del discurso académico pronunciado en la oportunidad por don Carlos Vázquez Iruzubieta.
DISERTACIÓN ACADÉMICA A CARGO DEL DOCTOR CARLOS VÁZQUEZ IRUZUBIETA, EN EL ACTO DE ENTREGA DEL PRIMER PREMIO DEL CONCURSO DE ENSAYO “SENADOR J. ARMANDO CARO”, CON EL QUE FUE GALARDONADO,
Amigos todos:
Antes de iniciar mi exposición quiero dejar constancia de que me siento enormemente complacido por el premio que se me ha otorgado, y que lleva el nombre de un político salteño, luchador infatigable en la defensa de sus ideas. Yo no tuve trato con el Dr. Caro. Éramos en un tiempo de discordancias porque él provenía del peronismo originario de Eva Perón, y yo trataba de iniciarme en un peronismo secundario de Isabel Perón. Por añadidura, militábamos en tendencias diferentes.
Todos perdimos y hubo menester diseminarnos en lo que fue la gran diáspora del pueblo argentino, dolorosa como toda emigración, pero más aun si lleva el signo del exilio.
Hoy quiero destacar de la personalidad del Doctor Caro un aspecto para mí, el más importante en la vida de un hombre: su decencia cívica. Fue un hombre honrado lo que para quien se dedica a la profesión política, es algo insólito, virtud ésta, que estoy persuadido, constituye para sus descendientes un legítimo orgullo. En cuanto a mí, satisfacción porque en esta ocasión mi nombre aparece vinculado al suyo.
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He leído decir a Ortega y Gasset que las generaciones se suceden cada quince años. Cada quince años, nuevos hombres y mujeres asumen, entre otras, la tarea de conservar las tradiciones de sus antepasados, salvo las época de renovación. Y esa tarea la llevan a cabo con tal naturalidad pensando lo que aquellos pensaban y haciendo lo que hacían, que más parece una conducta instintiva que intuitiva.
Sin embargo, y contrariamente a lo que se pueda pensar, la tradición oral no se produce de padres a hijos sino de abuelos a nietos, porque los padres están inmersos en la vorágine de la lucha por la vida y apenas si les queda tiempo para educar a sus hijos. Los verdaderos trasmisores son los abuelos. Yo no tuve la fortuna de conocer a mis cuatro abuelos, sólo a mi abuela materna y aunque no debiera decirlo lo haré porque al fin de cuentas estamos en tiempo de confesiones. Yo fui el nieto predilecto de mi abuela Teodolinda, una criolla silenciosa, de lento andar y con una dulce mirada gris. Y este privilegio para un niño como yo, es un hecho provechoso. Pasaba largos ratos con mi abuela escuchando sus narraciones de una Salta ya perimida lo que, unido a mi experiencia infantil y adolescente, constituyeron los nutrientes de mi ensayo, sin acudir a la bibliografía que sobre el tema existe fecunda y excelente, porque fue mi propósito en todo momento, el de ser lo más inédito posible, y si en alguna medida lo logré fue con el auxilio de la magia y el simbolismo.
Se me puede reprochar subjetividad, y me justificaría recordando que Benedetto Croce se lamentaba no haber podido leer la historia universal escrita por los sastres, o los jardineros o los soldados rasos. Es una fatalidad que toda incursión en el pasado nos conduce a un insoslayable subjetivismo. Esta es mi Salta. Que los demás escriban la suya y entre todos impediremos que este trozo de historia salteña perezca en el olvido.
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La magia es el condimento de la vida humana.
La magia se manifiestan de manera muy variada. Los magos del mundo del espectáculo nos proporcionan hechos mágicos: adivinan cartas, introducen a una persona en una caja de madera que serruchan por la mitad y esa persona aparece luego entre el público sin haber padecido un solo rasguño. Son magos los embaucadores que prometen curas extraordinarias, que ofrecen filtros para el amor, el odio y la venganza. Estas son magias particulares, individuales, pero las hay también sociales o colectivas, como el hecho mágico que transcurre entre la noche del cinco a la madrugada del seis de enero de todos los años. Porque no se puede calificar sino mágico el que los Magos de Oriente se den maña para visitar todos los hogares de los niños de Occidente dejando los regalos deseados sobre los zapatos, y no es menos mágico que sean los mismos Magos que hace dos mil años obsequiaron a Jesús con mirra, incienso y oro. Los padres sonríen y murmuran entre sí que eso no es magia sino una burda mentira, un embuste al que someten a sus hijos. Pero no es así porque es preciso distinguir entre realidad aparente y realidad subyacente. La realidad aparente de naturaleza celestial, permite alimentar la inocencia de los niños, mientras que la realidad subyacente es de naturaleza terrenal y se agota en el quehacer diario de los adultos.
Si seguimos la afirmación de los neoplatónicos, el hombre nada descubre, todo se lo inventa. Primero, la idea, luego la formulación teórica y hasta aquí, todo es pura magia porque contiene formulaciones insólitas, inéditas y sorprendentes. Luego se produce la demostración práctica en laboratorio o en una investigación de campo y si todo sale bien, la teoría científica es admitida y la humanidad da un paso más en su progreso. En este sentido se puede decir que en alguna proporción la imaginación mágica de los científicos contribuyen al progreso de la humanidad.
La naturaleza proporciona múltiples posibilidades para la creación mágica. En el año 1669, el alquimista Cosmopolita, que es un pseudónimo como es natural pues todos los alquimistas deben escamotear las persecuciones de la ciencia oficial, la de las subvenciones de toda la vida, este alquimista observó que la superficie de la tierra se calienta con el sol, mientras los picos de las altas montañas permanecen eternamente nevados. Es una contradicción porque a mayor proximidad de la fuente calorífica, se produce una sensación de mayor calor. Llegó a la conclusión de que el sol es un astro oscuro y frío. Entonces se preguntó: ¿Cuál es la fuente de calor? ¿De dónde proviene? Y llegó a la conclusión de que la fuente de calor se produce por el simple hecho del choque de las oscilaciones oscuras y frías contra las partículas gaseosas de la atmósfera terrestre, todo ello bajo el principio de que la resistencia crece en razón directa de la densidad del medio, y está claro que la superficie de la tierra es más densa que el aire sutil que rodea los picos de las grandes altitudes.
Los intelectuales modernos, casi todos, sostienen que la magia es algo propio de los pueblos primitivos y que tales supercherías han desaparecido en el mundo actual, y se equivocan. Basta con recordar algunas teorías de aspecto claramente mágico como es, por ejemplo, la del Big-Bang. Los físicos han llegado a la conclusión de que la creación del Universo se inicia con la gran explosión del punto masa de volumen cero. Un punto en el que se concentra toda la masa del universo. Al expandir el plasma ardiente a miles de grados de temperatura, se fue manifestando el universo. Las tres cuestiones básicas son: si sigue la expansión o se ha detenido, y si se ha detenido, si permanecerá en tal estado o retornará al punto de origen.
En los primeros años del siglo XX el astro-físico ruso Alexander Friedman llegó a la conclusión de que el mundo estaba aun en expansión y nadie lo apoyó salvo el científico belga George Laimetre. Fue necesario llegara al año 1929 para que haciendo uso de un telescopio colosal, el norteamericano Edwin Hube observara que las estrellas están distanciándose entre sí, y que a la vez se están distanciando de la tierra. Las estribaciones de la física actual propone que la materia cósmica son las cuerdas, unas pequeñísimas especie de gomillas que vibran y se auto-generan, y que al agruparse dan nacimiento a nuevos entes individualizados de la creación. Lo mnás sorprendente es que tales cuerdas vibrátiles no están en el espacio y el tiempo, sino que por el contrario, al expardirse van creando el espacio durante el tiempo histórico del hombre.
Si alguien no ve el aspecto mágico de esta teoría, es que se le escapó la última brizna de ingenuidad que todo hombre conserva en su alma hasta el día de su muerte.
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El símbolo es el complemente de la vida humana.
Cada paso que damos nos tropezamos con un símbolo. Las señales de tráfico, los precios indicados en los establecimientos comerciales... Símbolos por todas partes. Pero la mayor concentración de símbolos está en un diccionario. Todos los nombres que cumplen la función gramatical de sujetos de la oración, son palabras simbólicas. Árbol, casa, silla, mujer, calle... todos son conceptos derivados del proceso de abstracción. Un árbol es un objeto que tiene raíces, tronco, ramas, hojas, flores y frutos y con todo, nadie ha visto jamás un árbol porque no está presente en la manifestación. En términos de gnoseología platónica, no es captable por la intuición sensible sino por la intuición intelectual. No está físicamente en la naturaleza en el sentido de “fisis” griega, sino en la mente.
Estos son símbolos profanos, porque los hay de carácter sagrado en cuanto auxilian en el conocimiento de los dogmas de todas las religiones. Para el Islam, el hombre es un exiliado porque se encuentra separado de Dios a causa de su caída en el Paraíso. Por lo tanto, ha perdido el centro de su ser. Para recuperarlo debe acudir a la casa de Dios que está simbolizada físicamente en la kaaba o cubo, situado en el centro de la Meca, a la que debe acudir todo musulmán al menos una vez en su vida para entrar a la casa de Dios y reencontrarse con el centro de su ser.
El Profeta Muhamah (esté la paz en él), ha instruido a los musulmanes con estas palabras: obrad respecto de este mundo como si fuerais a vivir mil años, y respecto del otro, como si fuerais a morir mañana mismo. Estas bellísimas palabras pueden ser interpretadas literalmente, pero cabe también otra interpretación: luchad toda la misma hasta el último aliento contra el mal. Y puesto que Dios es perfecto, no puede haber creado el mal que es simplemente la ausencia de bien. Así, pues, el mal está cobijado en el alma de todo hombre y debe luchar sin descanso contra el mal en .lo que el Corán llama la Gran Yijah Islámica o Gran Guerra Santa del Islam, sin perder de vista la Pequeña Guerra Santa del Islam, que consiste en luchar contra el infiel con la condición de que haya mediado provocación.
En el primer libro de la Torah hebrea, se lee que Bereshit beré Elohím: En un principio Dios creó, y esa creación está contemplada como realizada en seis días. Los inexpertos se preguntan cuánto duró cada día, si un mes, u años, un siglo, un milenio... y por ese camino no encontrarán la respuesta porque se trata de una versión simbólica de la creación del Universo. Dicho de otro modo, el Génesis contiene una descripción lógica y no cronológica de la creación del universo, así como en otros campos ocurre de forma idéntica. Por ejemplo, si deseamos saber cómo se produce el conocimiento en el método gnoseológico aristotélico tomismo, se dirá que se inicia con la toma de contacto del objeto por los cinco sentidos, que luego son unificados por el sentido común que crea la imagen, de la que el proceso de abstracción elimina todos los componentes accidentales del objeto para reservar solamente los esenciales, con lo cual queda configurado el concepto. Esta es una descripción lógica y no cronológica del conocimiento que, bien es sabido que se produce en un solo instante.
Es absolutamente evidente la sinergia existente entre el ámbito sagrado del judaísmo y el cristianismo, con lo que queda demostrada la tradición judeo-cristiana. Si acudimos al pensamiento del teólogo cristiano Maestro Eckhart, formularemos la explicación de la creación instantánea. Este teólogo del medioevo advirtió la inexistencia del presente en el fluir temporal de la humanidad. El presente es inasible por la intuición sensible y sólo lo es por medio de la intuición intelectual. Basta pensar en el presente para que ya sea pasado. Por ello, la inteligencia intuitiva capta la existencia del presente como un “ahora”, un “ya mismo” en términos metafísicos y no físicos. Ese presente es la eternidad que se identifica con Dios, por ello es un error afirmar que “Dios es eterno” porque a Dios no se le pueden atribuir cualidades. Lo correcto es decir que Dios es la eternidad, suplantando el adjetivo calificativo por el sustantivo. Si Dios es la eternidad y ésta opera como un ahora en el tiempo terrenal, quiere decir que Dios está creando la totalidad del universo en cada instante del tiempo histórico de la humanidad. Este pensamiento metafísico es apropiado para ser aplicado a la cosmogonía del Génesis/Bereshit.
Si se dice que el titulo de una obra debe explicar todo su contenido, mi ensayo se titula “Salta: magia y simbolismo”, y yo he hablado de Salta, de la magia y acabo de hablar del simbolismo por lo cual, creo que al menos formalmente, he cumplido con los cánones por lo cual, no me queda más que daros las gracias por haber acudido a este acto y desearos a todos muy buenas noches y sucesivos días felices. |