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Confusa clausura de un cabaret de la zona de los cementerios de Salta PDF Imprimir E-Mail
Por Guillermo López - Publicado a las 15:52 | viernes 29-08-2008 (leído 1059 veces)   
El desafiante nombre de "Capone" que identifica a un controvertido local de espectáculos de la zona del cementerio de Salta, bien podría inducir a alguna confusión acerca de la propiedad del citado negocio.
Life is a cabaret
Life is a cabaret
Sin embargo, la suspicacia popular se ha equivocado esta vez porque el propietario no es el empresario en el que todos piensan sino un señor llamado Ulises Nocco, que arrienda un espacio en el Club Libertad para su "Capone".

El día 16 de agosto pasado, la Dirección de Protección Ciudadana de la Municipalidad de Salta clausuró el negocio del señor Nocco "por tratarse de un supuesto cabaret". El cronista que escribe estas líneas tiene que admitir que desconocía que la de cabaret (más aún tratándose de un cabaret "supuesto") fuese una actividad no grata al municipio y que estuviera "fuera de la ley", pero tal parece que es así.

El señor Ulises Nocco, noccontento con la medida municipal, denunció que su local fue clausurado "a pesar de que tenía las habilitaciones correspondientes" y que, de la noche a la mañana, le dijeron que no le renovarían el permiso.

Así fue que recurrió la clausura ante el tribunal municipal de faltas que falló a su favor y le permitió abrir nuevamente el local, pero cuando acudió a la municipalidad a ejecutar la resolución del juez le dijeron que su expediente se había perdido y allí fue que lo clausuraron por segunda vez.

A estas serie de casualidades se añade el hecho de que Nocco invoca que su local no es un "cabaret" sino una "confitería con espectáculo" y es que de verdad no se aprecia ninguna diferencia entre ambos conceptos. Según la definición académica, un cabaret es "un lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades, habitualmente de noche".

Si esto no fuese así, perdería su sentido, no sólo el negocio del señor Nocco, sino hasta la mítica película de Bob Fosse que llevó a la fama a Liza Minelli.

Todo indica que los salteños tenemos una idea algo "más fuerte" de lo que es un cabaret y solemos asociar la palabra, no tanto con Liza Minelli o con el Berlín de comienzos de los años 30, sino con doña María Greinstein y con el 1514 de los años sesenta.

Los rumores que circulan entre los lustras de la terminal señalan que, al lado de las chicas que bailan en Capone alrededor de un grueso caño, la Minelli (que sólo utilizaba una recatada silla de madera) parece una monja terciaria franciscana. Y si éste fuese el caso, razón tendría la autoridad municipal para clausurar el local, por más que funcione en "Libertad".

Lo cierto es que Capone se halla establecido en una zona de la ciudad en la que muy pocos quisieran estar. El cabaret tiene por vecinos a dos populosos cementerios y a una no menos populosa penitenciaría. Quizá por esta razón la Municipalidad ha declarado que "la zona no es apta para el rubro" (seguramente quiso decir que "el rubro no es apto para la zona") y ha retirado el permiso precario de que disfrutaba el polémico local. La declaración muncipal es como la de aquel relator deportivo que calificó a un emocionante partido de fútbol como "apto para no cardíacos").

Pero por aquella zona tan poco acogedora de la ciudad funcionan, y desde hace mucho tiempo, algunos conocidos boliches en los que -según se comenta- se transgreden las más elementales buenas costumbres, tanto o más que en Capone.

La solución para el señor Nocco parece clara. O pasa a la clandestinidad como hizo el auténtico Scarface en Chicago, o vende su negocio al verdadero Capone local quien seguramente no tendrá problemas para obtener los permisos municipales que sean necesarios, y más si hacen falta.
 
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