Urtubey renueva el 'Pacto de Fidelidad' con los tabacaleros de Salta PDF Imprimir E-Mail
Por Sebastián Calvo - Publicado a las 08:54 | jueves 28-08-2008 (leído 322 veces)   
En un acto llevado a cabo ayer en Rosario de Lerma, el secretario de Asuntos Agrarios de Salta, señor Lucio Paz Posse, expresó de viva voz su satisfacción por "la presencia que tiene el sector dentro del gobierno provincial".
Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta
Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta
Si se tiene en cuenta que el señor Paz Posse, además de ser secretario de Estado, es productor tabacalero, sus palabras no pueden ser interpretadas sino como la expresión de su beneplácito por el hecho de que él mismo, como tabacalero, integra un gobierno que debiera ser neutral, equidistante de cualquier "sector" de la producción y libre de cualquier sospecha de servir a intereses particulares.

En suma, que el señor Paz Posse, con sus palabras, ha dicho a quien haya querido escucharlo que su cometido no es gobernar para todos los salteños (sean o no agricultores) sino para los tabacaleros, desde que él representa la "presencia del sector" en el gobierno provincial.

Más tarde y para terminar de redondear un discurso claramente corporativizante, el gobernador Urtubey proclamó una "alianza" de su gobierno con el sector tabacalero y se animó a lanzar al ruedo la osada idea de considerar la política tabacalera como una "política de Estado".

Hasta ahora no se ha oído la voz de los productores de legumbres, de caña de azúcar, de vid o de hortalizas, pero qué duda cabe que la sectorización de la política agraria anunciada ayer por el gobierno y la colonización del interés general por un sector de la producción debe haberles sonado a cuerno quemado.


Libres de humo


Mientras Urtubey -al calor del veranito premilagreño- renovaba su peculiar "pacto de fidelidad" con los tabacaleros (una ceremonia que se renueva puntualmente todos los años, a nueve meses del granizo y que recuerda el pacto original de 1948, celebrado después de que una granizada apocalíptica obligara a sacar en procesión en San Agustín a la imagen de San Miguel Ángel), el inquieto diputado Eduardo Romero seguía adelante con su iniciativa de propiciar en Salta los denominados "espacios libres de humo", que tan buenos resultados para la salud de las personas están obteniendo en muchos países europeos.

Si bien su iniciativa se encuentra aún en una etapa muy preliminar, la aterradora posibilidad de que una futura ley en este sentido lesione los derechos de los productores de tabaco ha puesto en pie de guerra al presidente de la Cámara señor Amat Lacroix.

El mismo señor que alguna vez dijo que el tabaco "ha puesto más platos en las mesas que muertos en los cajones", lanzó esta vez una obviedad digna de una antología del absurdo. "Es que si se aprueba esta ley, la gente va a fumar menos".

De eso se trata, precisamente, señor Amat.

Sería conveniente que el presidente de la Cámara del Tabaco de Salta se pronunciara de un modo claro y contundente a favor de que "la gente fume más" y colocarse así definitivamente fuera del mundo civilizado, por lo menos de aquel mundo que, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, las principales sociedades científicas de cardiología y oncología, aboga por erradicar el consumo del tabaco, responsable de millones de muertes anuales en todo el planeta.

Mientras tanto, habrá que admitir que el joven diputado Romero, con muy poco, está haciendo por Salta mucho más que todos los productores tabacaleros juntos.
 
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