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| El diario La Nación revuelve el tema de las 'narices incaicas' en España |
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| Por - Publicado a las 18:21 | martes 19-08-2008 (leído 547 veces) | ||||
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El diario argentino La Nación, a través de un artículo firmado por su corresponsal en Madrid, la señora Silvia Pisani, ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de las cirugías estéticas a las que, al parecer, vienen sometiéndose algunos inmigrantes en España para "borrar sus rasgos étnicos" (quitarse la nariz incaica) y "acercarse a los cánones de la belleza occidental".
El enfoque de la señora Pisani tampoco ha dejado indiferente a nadie, ya que nada más empezar, afirma en su reportaje que la "fiebre" quirúrgica desatada entre algunos inmigrantes latinoamericanos en España no alcanza a los argentinos, que "sólo se diferencian de los españoles por su forma de hablar". Al avalar esta tesis, La Nación y la señora Pisani parecen desconocer el hecho de que la Argentina es también un país andino, con profundas huellas incaicas que aún son visibles, por lo menos, en un tercio del territorio nacional y que de ellas puede presumir una proporción nada desdeñable de argentinos, muy orgullosos de descender de los primeros pobladores de aquella tierra. Esta visión reduccionista y pampocéntrica no hace otra cosa que contribuir a la creación de un estereotipo argentino alejado de la realidad y, en cierto modo, a la cohonestación de las actitudes xenófobas y discriminadoras que tienden a dividir a los inmigrantes entre "estéticamente homologables" y no homologables. En España, a excepción de una minoría culta, tiende a etiquetarse de "latino" a todo aquel que provenga de algún país latinoamericano, excepto -según la señora Pisani- la Argentina, que sólo produce gente bonita, limpia y eurocompatible "para la exportación", ya que el pobre campesino de Jujuy o de Salta -profundamente andino donde los haya- es, desde esta visión, sólo un producto del consumo interno. No faltan quienes recuerden a los españoles que los nativos del continente americano de latinos sólo tenemos el idioma y que fue Hispania -mas no América- una provincia del Imperio Romano. Otros se han encargado de recordar que cuando los españoles emigraban masivamente, a América o a Europa, en ninguno de los países de acogida se les exigió, ni aun por vía de la presión social, ninguna suerte de compatibilidad estética con los nacionales de aquellos países. Esta cuestión de los "rasgos físicos" está provocando en España no pocos sobresaltos y malos momentos, que no convendría tomar a la ligera. Sólo para citar un caso flagrante, el de la multitud de ciudadanas brasileñas vejadas y maltratadas en los aeropuertos españoles por "su aspecto de prostitutas". Puede que las raíces de la señora Pisani se encuentren en la Toscana o en la Emilia-Romagna y que ello le permita caminar por la elegante calle de Serrano de Madrid sin ser señalada con el dedo. Pero de aquí a sostener que los argentinos nos diferenciamos de los españoles "sólo por el habla", hay una enorme diferencia. Pensamos que dos medios tan serios y con una trayectoria tan importante en defensa de las libertades como La Nación o El País no pueden darse el lujo de reducir el problema de la inmigración y de las culturas que convergen en el mercado de trabajo español a una "cuestión de narices". Se trata de una frivolidad imperdonable. |
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