La poesía de Atahualpa Yupanqui vibró en el Teatro Provincial de Salta
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Por Iruya.com - Publicado a las 05:35 | martes 22-07-2008 (leído 632 veces)
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Nada recordó al invierno en el domingo del 20 de julio; ni siquiera el frescor que acompaña a las noches salteñas pudo penetrar en las cercanías de la Plaza 9 de julio. Una multitud había acudido al Teatro Provincial de Salta y percibía una vibración al calor de la música y la poesía de Atahualpa Yupanqui.
 | | Tomás Lipán | |
| Las expectativas estaban planteadas; dos figuras del folclore se unían para homenajear a Atahualpa Yupanqui en el centenario de su natalicio: la coplera Mariana Carrizo y Tomás Lipán. Y con el maestro guitarrista Salvador Rueda, tres de los grandes poetas de Salta: Teresa Leonardi Herrán, Héctor Paz y Ramón Vera, habían sido convocados al espectáculo “Yo tengo tantos hermanos” - Todo Yupanqui en el Centenario de su Nacimiento”.
Entre imágenes que testimoniaron el entorno del universal decidor en un documental realizado por la Fundación Atahualpa Yupanqui, El universo de la guitarra; llegaron los delicados acordes del guitarrista Salvador Rueda acompañando a los poetas invitados. Pocas veces la poesía reúne un auditorio de 1500 personas– la capacidad del Teatro– y la palabra se eleva de forma noble y firme para lograr el silencio, no el de la nada, sino el de sabernos parte de todo.
La poeta Teresa Leonardi Herrán lo definió así: “La poesía es un arte para la mayoría, sólo que hay políticas erradas que piensan que es para la minoría”. Sobre Atahualpa dijo: “encarnó al artista que apoya y anhela transformaciones en la sociedad”.
Las coplas de amor de Mariana Carrizo
No hizo falta presentarla: ¿quién no conoce a esa coplera chiquitita que engrandece cada escenario donde asoma con sus coplas? Así se presentó Mariana Carrizo, con un torrente de “coplas de amor”. Como si aún acabara de salir de San Carlos, su cuna, la coplera se entregó al público del teatro con sangre y encanto de bagual. Su repertorio incluyó además de las bagualas, zambas, vidalitas y chacareras de la autoría de Yupanqui, que con el humor y la frescura de la cantante adentraron al público en una fiesta. Un diálogo de raíz salteña en el que la sensualidad y la picardía de Mariana Carrizo provocaron la participación del público. Fue difícil para la coplera abandonar el escenario ante la ovación, pero la artista que el 1 de agosto estará nuevamente en el Teatro Provincial presentando su último disco, Coplas de sangre, prefirió no otorgar bis para respetar el turno del otro cantante invitado.
Los vientos andinos de Tomás Lipán
El jujeño cantó a Atahualpa y cantó a Salta. Su voz de timbre hondo llenó el Teatro y propició una travesía por los versos de Yupanqui, una travesía por los ritmos profundos de la Argentina, desde Cerro Colorado, donde descansan los restos del decidor, hacia todos los caminos en donde al decir de Yupanqui la tierra señala y “la luz que alumbra el corazón del artista es una lámpara milagrosa que el pueblo usa”. En el teatro no hubo lámparas, pero sí alumbraron los pañuelos del público y sobrevoló el erke sobre las plateas con su pulmón andino. Tomás Lipán conmocionado, el público en un júbilo, el arte había logrado un instante de hermandad entre los presentes, el sentir norteño los había unido, un instante garantizado por la universalidad de la poesía de Atahualpa Yupanqui.
Un “modo de alumbrar”
Para el cierre, poetas y músicos se reunieron en el escenario y las voces de Mariana Carrizo y Tomás Lipán se unieron a las voces del público en Luna tucumana: todos “andando y cantando”, ese modo de alumbrar que Atahualpa enseñó con su arte.
De este modo, el Teatro Provincial de Salta otra vez abrió sus puertas de forma gratuita a los salteños, una señal sistemática– si se tiene en cuenta las funciones para niños del Ballet y las dos galas patrióticas que la Orquesta Sinfónica ha ofrecido– de que la cultura se entiende ahora en la Provincia como un espacio para todos. |