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29 ago 2008
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La Argentina, un país con tres centrales sindicales, pero sin libertad sindical

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Por Armando Caro Figueroa - Publicado a las 17:13 | viernes 11-07-2008 (leído 157 veces)   
El reciente Congreso de la Confederación General del Trabajo de raigambre peronista, se ha saldado con una fractura (una mas) dentro del sindicalismo “oficial”, entendiendo por tal a las organizaciones que disfrutan del reconocimiento excluyente del Estado en razón de su “mayor representatividad” histórica.
1. Unicato y pluralismo sindical

A la vista de un mapa sindical con tres centrales (la CGT liderada por el señor Hugo MOYANO del sindicato de camioneros; la nueva CGT-Azul y Blanco, cuyo secretario General es el señor Luis BARRIONUEVO del sindicato gastronómico; y la Central de los Trabajadores Argentinos – CTA en cuyo vértice se desempeña el señor Hugo YANSKY del sindicato de la enseñanza), un observador desprevenido podría llegar a la conclusión de que en la Argentina rige, por fin, la libertad sindical en los términos en que este concepto es definido por la Organización Internacional del Trabajo.

Sin embargo, las cosas suceden -lamentablemente- de otra manera.

En primer lugar y pese a que la CTA figura en los “registros mentales” del ex Presidente Néstor KIRCHNER, esta organización no ha conseguido el reconocimiento pleno por parte del Estado y actúa con un primer eslabón de legitimidad (“simple inscripción”) obtenido en tiempos del Presidente Carlos MENEM.

Por otra parte, las características que inviste la nueva fractura de la CGT son idénticas a las de otras fracturas que en el pasado reciente escenificaron los mismos actores: Los sindicatos únicos con “personería gremial” se adscriben en bloque a uno u otro sector (CGT-MOYANO ó CGT-BARRIONUEVO) según las preferencias de sus comisiones directivas, sin que los trabajadores afiliados tenga la oportunidad de influir en la decisión ni, menos, el derecho a crear otro sindicato con “plenos poderes” para adherir a la otra central o a ninguna de ambas.

Todos los obreros metalúrgicos, sea cual fuere su opinión, están “encuadrados” en la CGT-MOYANO, como todos los petroleros privados lo están en la CGT-BARRIONUEVO.

Como viene sucediendo desde los años cincuenta, cada vez que el sindicalismo peronista opta por dividirse en el ámbito confederal, lo hace preservando las esencias del unicato sindical, como una expresión de su reconocido instinto de supervivencia.

En este panorama, casi monótono, solamente la presencia de la CTA marca una firme voluntad de hacer realidad la libertad y la autonomía sindicales y de quebrar un monopolio representativo que dura ya más de 45 años.

En las líneas que siguen, me propongo presentar algunas pautas que ayuden a comprender las razones y consecuencias de la reciente fractura de la CGT peronista.

Dichas pautas dejan para otra oportunidad el estudio del papel de la CTA y de su influencia en el concreto mapa sindical argentino.

2. Reparto de poderes y de roles

Conviene recordar que los sindicatos de la CGT son, además de organizaciones encargadas de representar a los trabajadores en el ámbito de las relaciones laborales, tanto “empresas de servicios” (turismo, salud, seguros de vejez y de accidentes), como maquinarias con fuerte incidencia en la vida política de la república.

La necesidad de defender el “modelo sindical peronista” y de desempañar estos dos papeles no estrictamente sindicales (servicios y acción política), los hace especialmente dependientes de los gobiernos de turno.

2.1 Sindicato único y política

En este último sentido, las cúpulas sindicales tradicionales no han podido sustraerse -ni ahora ni antes- a la necesidad de interactuar dentro del “movimiento peronista”, siguiendo sus vaivenes y avatares.

Es, precisamente, esta necesaria y estrecha vinculación con la dinámica de la “rama política” del peronismo, la primera (aunque no la mas importante) explicación a la reciente crisis sindical interna.

En amplios espacios del mundo sindical peronista hay, desde el inicio del actual ciclo político en 2003, malestar con la gestión KIRCHNER y una radical diferencia respecto de la valoración política de lo ocurrido en los años 70 donde los sindicatos peronistas (leales a Perón y a su esposa) se enfrentaron con la llamada “tendencia revolucionaria”.

Sin embargo, los requerimientos de auxilio estatal y de interlocución gubernamental son tan poderosos que viejos actores de Plazas setentistas anti-montoneras no han tenido mas remedio que convivir, pactar y cerrar filas con sus antiguos enemigos.

La prioridad que para los sindicatos peronistas tiene el hecho de mantener buenas relaciones con el Gobierno de turno explica, por ejemplo, que en la CGT-MOYANO convivan sindicatos que, como es el caso de camioneros y comercio, han mantenido serios enfrentamientos a propósito de su respectiva área de actuación (“encuadramiento sindical”).

Desde el punto de vista político-partidario, mientras que en la CGT-MOYANO se agrupan organizaciones con distinto grado de adhesión al matrimonio KIRCHNER, la CGT-BARRIONUEVO no oculta sus vínculos con el atisbo de resistencia organizada que está reuniéndose alrededor del ex Presidente Eduardo DAHALDE.

2.2 Sindicato único y recursos públicos

En la CGT “más oficialista” militan los sindicatos que controlan resortes del aparato administrativo-gubernamental (con encumbrados dirigentes sindicales desempeñándose como secretarios, subsecretarios y directores generales en distintos ministerios), o recursos económicos incluidos en los presupuestos del Estado (subsidios, subvenciones, desgravaciones, prestaciones sociales).

Por el contrario, en la CGT-BARRIONUEVO están los sindicatos que pueden sobrevivir sin este tipo de ventajas otorgadas por el Estado o que han sido privados de ellas por el actual gobierno KIRCHNER.

2.3 Sindicato único y negociación colectiva

No obstante, es en el ámbito de la negociación colectiva donde las diferencias entre ambos segmentos del sindicalismo oficial se observan con mayor nitidez.

Como recuerdan los memoriosos, en sus tiempos de líder “combativo” el señor Hugo MOYANO propició abiertamente la devaluación del signo monetario argentino y acompañó el pacto que el entonces presidente DUHALDE celebró con los empresarios de la industria local y con otros factores de poder.

Hacia 2005 y completando un giro ciertamente inédito en la historia del movimiento obrero argentino, el señor MOYANO se convirtió en un factor clave para que la política de “moderación salarial” del Gobierno llegara a buen puerto.

Los términos en los que efectivamente se despliega esta política -virtual y nunca explicitada- de “moderación salarial” (o, dicho en otros términos, de acuerdos salariales por debajo de la inflación pasada o esperada), requieren una breve explicación.

Hay varios sindicatos y cámaras empresarias que, si bien pactan salarios acatando la “pauta virtual”, obtienen ventajas con cargo a fondos públicos. Es el caso de los sectores del transporte, la energía y la metalurgia. Con precisión casi matemática, todos estos sindicatos, han adherido a la CGT-MOYANO.

Un segundo grupo de sindicatos, carente de poder suficiente para quebrar la “pauta virtual” u obtener subsidios compensatorios, ha optado por permanecer junto al señor MOYANO a la espera de recompensas institucionales y, en última instancia, como manifestación de su inveterada verticalidad al gobierno de turno.

Por el contrario, los sindicatos que entienden tener un poder de movilización capaz de quebrar la “pauta virtual” y que actúan en sectores de actividad o ramas de la industria que ellos estiman en condiciones para conceder salarios por encima de los que prefiere el Gobierno (como es el caso del Sindicato de Petroleros Privados), piensan que han encontrado en el señor BARRIONUEVO y en la CGT “Azul y Blanca” el camino para atender mejor los intereses de los trabajadores.
 
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