El oficialismo evitó esta semana que el Senado perfeccionara el rechazo de la candidatura de Mercedes Marcó del Pont a la presidencia del Banco Central. La joven economista, que por ahora ocupa ese cargo “en comisión”, contaba ya con la impugnación de la Comisión de Acuerdos de la Cámara, que castigó con esa decisión su obediencia debida al Poder Ejecutivo en el traspaso al ministerio de Economía de reservas de la entidad monetaria, al margen del Congreso y contra expresas negativas judiciales.
Leer más...
Jorge Raventos


Durante la semana que concluye, el diputado Omar De Marchi, miembro del tradicional Partido Demócrata presentó en la Cámara Baja un proyecto de resolución para promover juicio político a la presidente Cristina de Kirchner.
Al concluir el mes de febrero, se cumplen 76 días desde que la señora de Kirchner suscribió el decreto “de necesidad y urgencia” número 2010/09, creando el llamado Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central. Que en tan extenso período, pese a la “necesidad y urgencia” invocada, el oficialismo no haya conseguido poner en ejecución esa decisión presidencial constituye una prueba elocuente de la incontrastable anemia que padece. Habituado a hacerse obedecer y a cumplir sus deseos sin demasiados obstáculos, el kirchnerismo se debate hoy en la impotencia: con una caja menguada y desprovisto de recursos de disciplinamiento, observa cómo la mayoría de los fallos judiciales que gestiona salen al revés de lo que esperaba, mientras el cuerpo de magistrados se notifica de que el gobierno ha extraviado sus anteriores capacidades de protección y de castigo: ya nadie toma demasiado en serio ni las promesas ni las amenazas que deslizan los lenguaraces del poder.
Jason, ex guerrillero, amigo del presidente Nelson Mandela y ahora responsable máximo de la custodia ingresa disgustado al despacho de su jefe. Mandela ha designado en el cuerpo de custodia a un puñado de agentes blancos de los viejos servicios de inteligencia. “Esos muchachos tienen gran formación y experiencia”, explica el Presidente. “Protegían a De Klerk” (Se refiere al último jefe de Estado del apartheid).
El jueves 4 de febrero asumió la presidencia del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, hasta un día antes número uno del Banco de la Nación Argentina Nación. De origen desarrollista –era sobrina carnal de Noemí Blanco, la esposa de Rogelio Frigerio-, la economista accedió a la función pública durante el gobierno de Carlos Saúl Menem. Quien la incorporó a la tribu kirchnerista y la proyectó a posiciones expectables fue el ex jefe de gabinete Alberto Fernández, pero cuando él abandonó el barco su protegida siguió ascendiendo a la sombra de otras alas. La nueva (por ahora provisoria) presidente del Banco Central sigue el ritmo que impone la Residencia de Olivos.

