miércoles, 16. mayo 2012

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Usted esta en: Columnas Isabel Rubio El Arca de Noé: Los perros y los 'pigs'
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El Arca de Noé: Los perros y los 'pigs'

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Cristina Fernández y el Rey de España ampliar
Doña Cristina Fernández de Kirchner y don Juan Carlos de Borbón comparten un papel institucional: ambos son Jefes de Estado. Doña Cristina, fue elegida en elecciones democráticas y don Juan Carlos, que no es presidente sólo Jefe de Estado, fue refrendado a través del referéndum popular por el que se aprobó la Constitución de 1978 que estableció – hasta el momento en que decidamos otra cosa – la monarquía parlamentaria como forma de gobierno.

Respetando las diferencias de todo tipo, incluidas las institucionales y políticas, que existen entre ambas naciones querría detenerme esta semana en el papel de Jefe de Estado y hacerlo más allá de que este sea Presidente o no. Querría hacerlo a título muy personal: como simple ciudadana que ahora vive en su país natal pero que hace tiempo vivió allá, en el país para el que escribo estas líneas acá.

Salvando las diferencias, podríamos convenir en que los países son “Arcas de Noé” que tratan de navegar rumbo al progreso y al bienestar: a veces lo consiguen y a veces no. A los mandos se sitúan jefes de Estado, presidentes o gobiernos y como “tripulación” (retomo la metáfora del Arca), diversas “especies” de ciudadanos: “pigs”, “buitres”, “perros” y alguna que otra más.

Ya el año pasado por Navidad don Juan Carlos realizó un llamamiento, muy especialmente a los políticos, para no olvidar que en medio de la crisis lo fundamental era redoblar esfuerzos y unirse con el fin de retomar la senda del crecimiento. Sus palabras fueron estas:

“La fortaleza en el plano económico y social requiere el más amplio entendimiento y solidaridad entre todos los españoles y entre todas y cada una de las comunidades autónomas. No nos podemos permitir que las legítimas diferencias ideológicas resten energías al logro de los consensos que piden nuestros ciudadanos”.

La clase política no captó el mensaje con la contundencia que los ciudadanos empezaban a demandar y la crisis se acentuó; se acentuó sin llegar a acuerdos básicos y aquí estamos, relegados a la altura de los “pigs” como certeramente - pero con muy poca consideración – recordó la señora Fernández mientras inauguraba esta semana un supermercado en Ezeiza.

Pues bien, don Juan Carlos ha movido ficha otra vez  y ha vuelto a reclamar unidad, consenso y un gran Pacto de Estado para que arrimemos el hombro ahora que toca sacar a flote esta nuestro “Arca de Noé”; es más, esta vez no se ha limitado a hablar y ha ido más allá: acaba de iniciar una ronda de encuentros oficiales que le llevarán a reunirse no sólo con los diferentes grupos políticos, como suele ser habitual, sino con diversos representantes del mundo económico, financiero, empresarial y laboral. Hoy mismo se ha visto con los sindicatos y la ronda continuará.

Desearía resaltar de forma particular la reacción que la tarea y las palabras de don Juan Carlos han suscitado en un líder catalán que además de independentista,  es republicano. Don Josep Lluis Carod-Rovira, Vicepresidente de la Generalitat, decía hoy así: “yo creo que la intervención del Rey es absolutamente imprescindible; es una reacción positiva, responsable y de sentido común. Lo digo yo que no tengo ninguna sospecha de ser monárquico".

Como simple ciudadana que vive aquí pero que también vivió allí me pregunto,  no ya de la clase política argentina, sino de la señora Fernández de Kirchner en particular, si como Jefe de Estado y Presidente elegida democráticamente para representar y gobernar a todos – a los que la votaron y los que no –, los ciudadanos argentinos no llevan mucho tiempo ya reclamándole a gritos que se esfuerce por conducirles como país, buscando consensos, acuerdo y unidad. Lo digo para aprovechar a hacerlo ahora que será mucho más fácil ya que según doña Cristina, “tienen la suerte de estar inmersos en un modelo de crecimiento como nunca se vio en la historia del país y que va a continuar”.

Tengo la “extraña” sensación que allá lejos, en su “Arca de Noé” particular, los ciudadanos demandan igual que aquí que alguien al mando de la nave actúe para que todos crezcan y tengan lugar, en vez de seguir recitando día sí día también, discursos confrontativos - no ya con posiciones ideológicas opuestas - sino con “lindezas” de la altura del “ladran Sancho, señal que son perros que la señora Presidente espetó a parte de su ciudadanía ayer.

Es tan sólo mi sensación; igual por la distancia y con eso de que ahora soy “pig”, me estoy equivocando. Vete tú a saber.

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