Salud
- Desde el 1 de febrero de 1997 sirviendo a los salteños

Trastornos estacionales

La mayoría de nosotros ha escuchado hablar de un trastorno llamado SAD (o 'seasonal affective disorder') que afecta al 20 por cien de la población que se siente más deprimida en el invierno, debido a la menor cantidad de luz diurna y a las bajas temperaturas del ambiente. Pero son muchos menos los que saben que existe otra clase de personas que están afectadas por todo lo contrario.
Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Normalmente los humanos asociamos la idea del verano con la del brillo del sol, los días de playa, la diversión al aire libre y, fundamentalmente, con el calor. Sin embargo, para un pequeño porcentaje de personas, los meses más cálidos constituyen el periodo más duro del año: la sobrecarga de calor y de luz dispara en ellos una depresión estacional.


La mayoría de nosotros ha escuchado hablar de un trastorno llamado SAD (o seasonal affective disorder) que afecta al 20 por cien de la población que se siente más deprimida en el invierno, debido a la menor cantidad de luz diurna y a las bajas temperaturas del ambiente. Pero son muchos menos los que saben que existe otra clase de personas que están afectadas por todo lo contrario; es decir, por una depresión provocada por lo que a otros no les causa más que alegría: el calor y la luz del verano. Son aquellas afectadas de un seasonal affective disorder, pero al revés, llamado reverse SAD o summer SAD.

A diferencia del SAD normal, el reverso ha sido mucho menos investigado, como afirma el doctor Norman E. Rosenthal, psiquiatria y autor de Winter Blues. A mediados de los años 80, Rosenthal fue el primero en descubrir el trastorno y acuñar la expresión seasonal affective disorder. Un poco más tarde, el mismo científico advirtió que algunas personas presentaban una forma similar de depresión, pero no ya en invierno o en otoño sino en primavera y en verano.

¿Qué es exactamente el 'reverse SAD'?

A pesar de que no tenemos mucha información sobre esta especial clase de depresión, sabemos algunas cosas de ella. Por ejemplo, que afecta a menos del 5 por ciento de la población de los Estados Unidos y que es más común en el sur del país (soleado y cálido) que en el norte. También sabemos que al igual que lo que ocurre con otras formas de depresión, las mujeres padecen este trastorno más que los hombres.

Sobre sus causas, hay algunas pocas teorías. Para los recién iniciados, el Dr. Rosenthal explica que todas las personas enfrentan diferentes retos a la hora de adaptarse a entornos cambiantes. «Algunas personas con depresión en el invierno necesitan más luz y si no pueden conseguirla se produce una alteración de su reloj interno o un déficit de neurotransmisores cruciales como la serotonina», explica el experto. «En el verano, una sobrecarga de calor o de luz interrumpe igualmente el reloj corporal de algunas personas o satura los mecanismos de adaptación que les permiten enfrentar el aumento de los estímulos. En cualquiera de los dos casos se produce una incapacidad para poner en marcha los mecanismos de protección que permiten tolerar los cambios», añade Rosenthal.

Esta es una idea interesante, ya que la mayoría de nosotros tiende a pensar que la luz del sol es uno de los elixires de salud más fuertes de que disponemos los humanos. Después de todo, estudio tras estudio han demostrado que salir más afuera puede disminuir la depresión, disminuir la ansiedad y aumentar los niveles de vitamina D, mejorando así la salud general y la felicidad. «El concepto general es que la luz del sol es buena y la oscuridad es mala, pero eso es demasiado simplista. Hemos evolucionado tanto con la luz como con la oscuridad, por lo que necesitamos estas dos fases del día para que nuestros relojes funcionen como deberían. Si se tiene demasiado de una fase o no podemos adaptarnos a ella, entonces la persona desarrolla el SAD», explica el Dr. Rosenthal.

Kathryn Roecklein, profesora de psicología en la Universidad de Pittsburgh, quien estudia los ritmos circadianos y los trastornos afectivos, nos presenta una interpretación ligeramente diferente de este trastorno: «Existe una teoría de la depresión que sugiere que cuando una persona no puede participar en las actividades de las que normalmente disfruta, recibe menos recompensa de su entorno. La forma en que entendemos el summer SAD puede seguir el mismo razonamiento: si el clima es tan cálido que nos impide dedicarnos a las actividades que disfrutamos, como correr al aire libre o cultivar un huerto, la pérdida de esa recompensa puede entonces causar depresión estacional».

Otras teorías incluyen la idea de una mayor sensibilidad al polen -un estudio preliminar en el Journal of Affective Disorders puso de manifiesto que los pacientes con summer SAD refieren peores estados de ánimo cuando el nivel de polen es alto- o la influencia de la estación del año en la que uno ha nacido, que puede determinar que una persona sea más susceptible.

Sin embargo, el Dr. Rosenthal dice que, sorprendentemente, no existe evidencia que sugiera que el acondicionamiento entre en juego: No es menos probable que una persona que ha crecido en un territorio soleado desarrolle summer SAD, en comparación con las personas que han crecido en lugares con clima nublado. A pesar de esta falta de evidencia, se puede percibir que el humor cambia más si uno se desplaza desde el norte hacia el sur, añade el científico.

¿Cómo se manifiesta el 'reverse SAD'?

En ambas estaciones, el SAD presenta los mismos síntomas que una depresión clínica: bajo estado de ánimo y pérdida de interés y de compromiso en las actividad de las que habitualmente se disfruta. La única diferencia entre el SAD y la depresión clínica es que el tipo estacional empieza y termina en tiempos más o menos predecibles (primavera a otoño u otoño a primavera, dice la doctora Roecklein.

La depresión del tiempo cálido, específicamente, es disparada y exacerbada ya sea por el calor o la luz del sol, dice Rosenthal. Y aunque se trata de dos caras de una misma moneda, el summer SAD presenta síntomas diferentes al SAD de invierno. «Las personas con depresión de invierno son como osos en hibernación: disminuyen la velocidad, se quedan dormidos, comen en exceso, aumentan de peso y, en general, son lentos»", afirma el cientíco. Por otro lado, «el que padece depresión de verano está lleno de energía pero de una manera agitada. Por lo general, no come tanto, tampoco duerme, y corre un mayor riesgo de suicidio que los deprimidos de invierno ». Algunas personas incluso reportan reacciones palpables y describen que el sol las atraviesa como un cuchillo, añade.

¿Cómo saber si tengo 'reverse SAD'?

Si nos sentimos más deprimidos en verano, es útil hacerse las siguientes preguntas: ¿Estoy más agitado cuando hace mucho calor o hace sol? ¿Me siento significativamente más feliz cuando enciendo el aire acondicionado y me refugio en el interior? ¿La luz brillante me molesta incluso en invierno, como cuando el sol se refleja en la nieve? Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, es que podríamos padecer reverse SAD.

Si esto ocurre, el primer paso es ir a un terapeuta. Roecklein dice que será difícil encontrar a alguien que se especialice en SAD, pero un profesional que habitualmente trata la depresión general puede ayudar. Existen algunas opciones de tratamiento diferentes. Así, se ha demostrado que los antidepresivos ayudan, al igual que ayuda evitar los factores desencadenantes (calor y luz). Roecklein dice que también ha visto a pacientes hacer un gran progreso al encontrar formas de participar en las actividades que el verano les está haciendo perder, como correr en el interior de una cinta rodante con un vídeo de la naturaleza por fondo o comenzar a cultivar un jardín interior.

Hay algunas soluciones rápidas que también pueden ayudar, agrega el Dr. Rosenthal: si el problema es el calor, tomar una ducha fría, permanecer dentro y mantener baja el aire acondicionado pueden proporcionar algún alivio. Si la luz es un disparador, usar gafas oscuras y cortinas oscuras puede ayudar.

Roecklein también sugiere que las personas que padecen TAS exploren la terapia cognitivo-conductual (CBT), que se centra en cambiar la manera en que uno se siente al cambiar la forma en que enmarca una situación. ¿Por qué? «Definitivamente hay una idea muy extendida, sobre todo por ciertos medios de comunicación, de que el verano es increíble y que es la mejor época del año, y eso puede dificultar superar el trastorno cuando te sientes más deprimido durante estos meses», añade la experta.

Artículos leídos recientemente

eXTReMe Tracker