Mujer
- Desde el 1 de febrero de 1997 sirviendo a los salteños

¿Partidario del sometimiento de las mujeres?

El Gobernador de Salta mete la pata hasta el maxilar al decir ante un auditorio compuesto por jóvenes que las mujeres en burka caminando por las calles forman parte de la 'normalidad' del mundo en el que vivimos.
Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

El Gobernador de Salta ha vuelto a demostrar que, a pesar de sus repetidos viajes por Europa y sus selectas lecturas, tiene una visión bastante aldeana de lo que es el mundo, y una concepción medieval de los desafíos que enfrenta la mujer en las sociedades plurales.


En un discurso pronunciado, con la acostumbrada pompa, ante un grupo de jóvenes salteños, Juan Manuel Urtubey, mirando a la platea, se ha despachado con una frase cargada de sinsentido que quedará para la historia: «El mundo es parecido a esto; el mundo es parecido a ir caminando con una mujer al lado con el pelo suelto, otra con una (sic) burka, miradas distintas, religiones distintas».

Dejando a un lado de que la palabra burka es un sustantivo masculino, el hecho cierto es que el uso de tal prenda está muy lejos de ser considerado normal en «el mundo» al que se refiere el gobernador Urtubey.

Si bien en algunos países musulmanes el uso del burka está muy difundido, no es en estos países precisamente «normal» ver a mujeres que van caminando «con el pelo suelto» al lado, o en igualdad de condiciones con quienes circulan enfundadas de los pies a la cabeza.

Aun en el caso de que el señor Urtubey considere que Arabia Saudí (uno de los países más ricos del planeta) no forma parte del «mundo» que con tal alegría ha dibujado frente su juvenil auditorio, lo cierto es que la realidad difiere bastante de la arbitraria pintura gubernamental.

En este país las mujeres, sin excepción, deben hacer uso del hiyab para cubrir su cabello y su cuello, y no pueden llevar ninguna pieza de ropa que pueda ser considerada provocativa. Por esta razón, a quienes visitan este país se les recuerda que deben deshacerse de las prendas ajustadas y que no deben mostrar determinadas partes del cuerpo como los hombros o las rodillas. Algo parecido, aunque menos estricto para las visitantes, sucede en países como Kuwait.

Tal vez Urtubey confunda el burka (que cubre todo el cuerpo) con el hiyab (que cubre solo parte de la cabeza y el cuello). Cuando el Gobernador, mirando a la platea, dice: «El mundo es parecido a esto», se supone que al lado de chicas de «pelo suelto» que lo escuchan arrobadas había alguna que llevaba un burka. Pero no. Solo había algunas que llevaban hiyab, y uno bastante trucho, por cierto.

Pero ¿qué ocurre en los países occidentales cuando a las mujeres se les da por llevar un burka por la calle?

El «constitucionalista» Juan Manuel Urtubey no sabe (o si lo sabe hace un gran esfuerzo por ocultarlo) que el pasado 11 de julio de 2017 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con ocasión de una impugnación dirigida contra la ley belga que desde el año 2011 prohíbe en este país el uso del niqab o velo integral, ha confirmado la prohibición del uso de esta prenda, que el mismo tribunal declarara ya con anterioridad que es conforme al Convenio Europeo de Derechos Humanos. El tribunal se ha pronunciado sobre esta cuestión con ocasión de analizar la ley francesa 2010-1192 de 11 de octubre de 2010, relativa a la prohibición de la disimulación del rostro en el espacio público (Caso S.A.S. contra Francia, decisión del 1 de julio de 2014)

El TEDH ha dicho en ambas ocasiones que prima en estos casos «la necesidad de las autoridades de identificar a los individuos para prevenir atentados contra la seguridad de las personas y los bienes y luchar contra el fraude de identidad».

Si bien la legislación de los países europeos no es uniforme en este aspecto, hay una nota común que arraiga en la convicción de que el velo integral no es una libre decisión de las mujeres, sino un signo de clara opresión. En muchos países se ha impuesto el veto al burka, no por cuestiones culturales o religiosas, sino como una forma de ayudar a las jóvenes inmigrantes a salir del gueto en el que quieren confinarlas.

Tal parece que el Gobernador de Salta es partidario del uso del burka, pues si fuese de otro modo se hubiera cuidado bien de mencionar esta prenda como de uso «normal», en el seno de un remedo de las Naciones Unidas o en cualquier otra circunstancia pública. Sin dudas, al señor Urtubey le resulta completamente indiferente que las mujeres circulen por las calles presas detrás de una pantalla, aisladas de toda vida social y privadas absolutamente de su derecho fundamental a la identidad.

Tal vez si hubiera medido mejor sus palabras, o se hubiera documentado como corresponde, el Gobernador no habría pasado el apuro de aparecer ante un auditorio de jóvenes ávidos de conocimiento como un entusiasta partidario del sometimiento de las mujeres, en nombre de una diversidad que no existe, ni en el mundo occidental ni en el resto del mundo.


eXTReMe Tracker