Derechos Humanos
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Callettti y Urtubey
Callettti y Urtubey
La Ministra de Derechos Humanos y Justicia del gobierno provincial de Salta, Cintia Pamela Calletti, ha responsabilizado a la joven ultimada ayer en la cárcel de su propio infortunio.

En declaraciones efectuadas esta mañana, Calletti ha dicho, entre otras cosas, que «es muy difícil frenar estos homicidios», como si la muerte de Andrea Neri se hubiera producido en la soledad de un barrio aislado y no en una instalación vigilada casi obsesivamente por el Estado, tanto de día como de noche.

Así como Calletti no ha explicado nunca por qué dos reclusos de máxima peligrosidad como Marcelo Torrico y Gustavo Lasi tienen acceso a uniformes y armas del Servicio Penitenciario y a teléfonos celulares, tampoco explica por qué el presunto asesino de Neri tenía en su poder una herramienta de carpintería con la que pudo acabar con la vida de la joven.

En otro medio afín al gobierno, que cita declaraciones de la funcionaria en la emisora de radio FM Profesional, figura que Calletti ha confirmado que «la víctima conoció al asesino dentro de la unidad carcelaria mientras acudía a visitar a un familiar y pese haber sido advertida sobre la peligrosidad del mismo, de igual manera decidió comenzar una relación con él».

Es decir que para Calletti la muerte de Neri no se debió a las malas políticas de su ministerio, a los deficientes controles penitenciarios sobre presos y visitantes o a las pulsiones criminales del asesino, sino a la imprudencia de la joven, que, advertida, de la peligrosidad de su nuevo novio, inistió en seguir manteniendo una relación sentimental con él.

Nuevamente, la culpa de su propia desgracia es de las mujeres. Aunque lo grave en este caso es que la culpa se la atribuye la máxima autoridad del gobierno en materia de lucha contra la violencia contra las mujeres.

A pesar de la gravedad del suceso, Calletti ha salido a defender su trabajo en materia de violencia de género, olvidando de que el caso de Andrea Neri sucedió dentro de la cárcel y que el asesino se amparó en los grandes defectos de control que unas instalaciones públicas que Calletti tiene la obligación legal del vigilar.

La ministra ha intentado desviar la atención de los ciudadanos llevando la cuestión al terreno de la violencia de género, cuando en este caso lo más grave no es la condición femenina de la fallecida sino el escandaloso fracaso de los servicios públicos controlados directamente por Calletti.

El crimen de Andrea Neri no es el producto de una «sociedad machista», como afirma Calletti, porque en las cárceles salteñas, con tantos observatorios y tantos cursos de capacitación, el machismo penitenciario no es posible. Las causas del crimen son otras y para la ministra Calletti, la principal es la obstinación de Andrea Neri en seguir saliendo con quien acabaría matándola.

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