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¡Feliz cumple, Martincho!
¡Feliz cumple, Martincho!
Vayamos por partes. Aunque el general Martín Miguel de Güemes permanezca «vivo» en la memoria de muchos de sus comprovincianos, el distinguido militar lleva casi 200 años muerto. Un detalle que no se debe perder de vista.

Como ocurre con cualquier persona fallecida, por ilustre y recordada que sea, cuando celebramos la fecha de su nacimiento lo que hacemos, generalmente, es conmemorar un acontecimiento notable acaecido en tal fecha, pero muy difícilmente un «cumpleaños», ya que los fallecidos dejan de cumplir años.

Salvo casos raros, excepcionales y lindantes con la esquizofrenia -como el de la mamá de Norman Bates, en Psycho, o el de Elvis Presley, que algunos todavía juran que no ha muerto- los vivos no celebran los cumpleaños de los fallecidos de la misma forma en que lo hacen con las personas que aún están entre nosotros.

Si nos dejamos llevar por la definición de «cumpleaños» que nos aporta el Diccionario (que no distingue entre vivos y muertos), podemos aceptar, un poco a regañadientes, que un muerto pueda seguir cumpliendo años más allá de la fecha de su deceso.

Pero esto es una cosa y otra muy diferente es desearle al muerto «que los cumpla muy feliz», como hoy hace un diario de Salta en relación con el general Güemes.

Los huesos del ilustre militar gaucho descansan en el Panteón de las Glorias del Norte, que no es precisamente un sitio en donde abunde la felicidad y la alegría. El alma del barbudo general, solo Dios sabe dónde está. Y lo que es peor, no sabemos si en el mundo de los difuntos, en donde se halla Güemes, la felicidad es posible (no sabemos si es un valor o si es todo lo contrario); si puede ser objeto de deseo (como en el caso de los vivos) o si se trata de una cualidad o estado del alma que se supone sobreentendido e inalterable en quienes han dejado este mundo entre glorias y loores.

De seguir así las cosas, el año que viene, y los subsiguientes, los 8 de febrero no solo habrá deseos explícitos de que Güemes «se la pase bomba» en el día de su cumpleaños, sino que habrá torta con velitas al pie del Cerro San Bernardo, y un ágape con imperiales, papa fritas, Fanta y chizitos.

¡Sople mi General, sople con fuerza! gritarán sus infernales, antes de que la tropa alborotada le cante aquello de «amiguito que Dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más...»

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