Líderes
- Desde el 1 de febrero de 1997 sirviendo a los salteños

Cara a cara, otra vez

'Emmanuel Macron, presidente del mundo', titula hoy una crónica fechada en París por el diario El Mundo de España y que destaca la arrolladora política diplomática del flamante presidente francés.
Urtubey - Macron
Urtubey - Macron

Nos arriesgamos nuevamente a una comparación con poco sentido, por la enorme diferencia de estatura política entre uno y otro personaje. Pero ya que el Gobernador de Salta insiste en se que siente «tocado» por el capricho del destino para presidir la Argentina, conviene detenerse un momento a repasar su eficiencia como Gobernador.

Juan Manuel Urtubey asumió el cargo de Gobernador de la Provincia de Salta con 38 años y unos pocos meses. Macron lo hizo con 39. Los dos primeros meses de Urtubey en el cargo estuvieron destinados a convencer a los salteños que él era «fanáticamente peronista», como dijo el 10 de diciembre de 2007, después de haber renunciado al partido (supuestamente por convicciones), de haberlo enfrentado en unas elecciones, de haber execrado a casi toda su dirigencia y de haberlo derrotado en las urnas. Aun así, los salteños le creyeron.

En dos meses (los que van del 14 de mayo al 14 de julio de 2017), Emmanuel Macron le ha dado la vuelta a su país como a un calcetín y ha revolucionado Europa, inyectándole una inesperada vitalidad, después del golpe del Brexit.

Hoy mismo, el diario El Mundo de España, con la firma de María D. Valderrama, publica un artículo que se titula «Emmanuel Macron, presidente del mundo» y en que se pone de relieve la asombrosa capacidad demostrada en las pasadas semanas por el presidente de la República Francesa para hacer girar todo a su alrededor.

El artículo recuerda que la situación económica de Francia (estancamiento y crecimiento del desempleo), unida a las presidencias de Nicolas Sarkozy y François Hollande, dejaron a Francia relegada a un segundo plano detrás de Angela Merkel.

Sin embargo, señala el mismo artículo, la llegada de Macron y la salida del Reino Unido de la Unión Europea están motivando una competición con Alemania por la hegemonía política. La diplomacia alemana se ha visto sorprendida por los golpes de efecto del joven presidente que ha tenido mano izquierda con líderes que habían sido gestualmente despreciados por la canciller, como fue el caso de Trump durante el G20. «Macron no levantó los ojos al cielo ni lo sermoneó como hizo Merkel, sino que lo recibió con un desfile militar espectacular y palabras amables. Macron podría reemplazar a Merkel en su posición de diplomático en jefe de la UE», señalaba el diario suizo Neue Zürcher Zeitung.

Lo de Macron con Trump y Merkel es realmente notable. La enorme fuerza adquirida por el presidente francés tras sus cumbres con los líderes norteamericano y alemán le ha permitido decirle ayer cara a cara al mismísimo Benjamin Netanyahu que la solución del eterno problema de Oriente Próximo es la erección de dos estados con una capital común en Jerusalén.

Algo tendrá Macron que ha conseguido que Merkel acepte la idea -largamente rechazada por Alemania- de un presupuesto único para la zona euro y para que Donald Trump haya pasado de considerar a la OTAN «una organización obsoleta» y a la UE un sujeto internacional pronto a extinguirse por desmembración, como un pilar de la defensa de Occidente y un aliado fundamental de los Estados Unidos, respectivamente.

Quizá no ha sido solo Macron, pero por recular, Trump ha dado marcha atrás también con sus opiniones sobre el libre comercio internacional y, parcialmente, con su decisión de retirar a los Estados Unidos del acuerdo de París sobre el cambio climático. El presidente norteamericano le ha prometido a Macron que iba a «revisar» su postura.

A estas alturas, pocos dudan ya que será Macron y no otro el que consiga poner en vereda a líderes como Vladimir Putin o Recep Tayyip Erdoğan.

Sí, Francia es Francia y Salta es Salta. No se puede comparar.

Pero si ajustamos las escalas, veremos que Urtubey ha dilapidado su capital político y desaprovechado su juventud en pequeñas aventuras de poder, que pueden haber transformado su vida personal (esta ha dado un vuelco notable), pero que muy poco han conseguido cambiar la vida de los salteños, que siguen prisioneros de un sistema perverso que todos los días aumenta la distancia que separa a los pobres de los ricos y en donde el único derecho que rige es el que sale de la boca del Gobernador.

Francia no fue seguramente el único, pero sí el más importante de los pocos países del mundo que se dieron el lujo de decapitar a sus reyes. En Salta, por el contrario, a los reyes les rendimos una admiración que crece en proporción exacta a la inutilidad y al absolutismo que demuestran.

Si por lo menos Urtubey hubiera demostrado en sus dos primeros meses de gobierno que es capaz de hacer girar el mundo a su alrededor, quizá nos hubiéramos creído que está dotado de esas cualidades sobrehumanas que sus aduladores más cándidos le adjudican.

Cuando sean doce y no diez los años de Urtubey al frente de la Provincia de Salta solo quedará un ancho desierto. El que lo sustituya tendrá que empezar por cavar los cimientos del nuevo edificio. Lo que lleva a pensar que a Urtubey se le puede comparar efectivamente con Macron, pero con un Macron vuelto del revés. Con un «bizarro» Macron, hablando en términos de Superman.

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