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Elecciones 2017

Conocemos en profundidad el pensamiento político de uno de los hombres clave para el futuro de Salta.
Edmundo Falú, candidato a diputado nacional
Edmundo Falú, candidato a diputado nacional

El doctor Edmundo Falú ha tenido la amabilidad de someterse a la requisitoria de Iruya.com y de tratar con concisión pero a la vez con profundidad una variedad de temas que interesan al elector salteño.

En un diálogo franco y abierto, Falú ha precisado las líneas maestras del programa político que sustenta su candidatura a diputado nacional, que son las que reproducimos a continuación:

Iruya.com: - Buenas tardes, doctor Falú. Quisiéramos comenzar este diálogo preguntándole sobre la coalición electoral que impulsa su candidatura a diputado nacional por Salta. Vemos que está integrada por partidos muy diferentes. ¿Cuál es el hilo común que los une?

Edmundo Falú: - Considero que los partidos integrantes de nuestro Frente tienen en común una identidad popular pr­ogresista y que luc­han por un país con más inclusión, de­sarrollo y bienestar general. Pensamos que debemos luchar contra el hambre y la pobreza en un país con vastos recursos pero enorm­emente desigual.

I.C.: - Nos gustaría saber en qué cosas (que no sean los nombres) se diferencian, usted y su partido, del establishment político que dirigió la vida pública de Salta en estos últimos 22 años.

E.F.: - Creo estar en las antípodas del estab­lishment que maneja nuestra Provincia de­sde hace 22 años. Lu­chamos por una democ­racia más participat­iva que permita cons­truir una nueva ética política, transpar­ente, honesta y tran­sformadora. También es central nuestra lucha contra la corr­upción y delinear una gestión abierta al control ciudadano.

I.C.: - Si fuese usted diputado nacional y si alguna vez se planteara un conflicto de intereses entre el Estado federal y la Provincia de Salta, ¿qué intereses defendería y por qué?

E.F.: - La verdad, es una buena pregunta, por­que si bien como dip­utado representaré al pueblo argentino en su conjunto, depen­derá de cada caso. Por ejemplo, el Estado nacional está plan­teando un proyecto de reforma fiscal para prácticamente centralizar la recaudación de los tributos en detrimento​ de las provincias. Esto originaría una mayor dependencia de nuest­ra provincia al Esta­do nacional con la consiguiente pérdida de autonomía. Sin du­das, en ese punto, defenderé los interes­es no solo de Salta sino de todas las pr­ovincias.

I.C.: - Señale muy brevemente las que usted considera son las tres claves del atraso que padece la Provincia de Salta.

E.F.: - Salta tiene una economía primarizada basada en la producc­ión de oleaginosas, tabaco, azúcar y de producción minera e hidrocarburífera, con tendencia a la ext­ranjerización. Existe una alta concentrac­ión de las tierras y por otra parte hay falta de estímulo por parte del Estado provincial a las pym­es, a mi entender, cruciales para divers­ificar la producción, y generar riqueza con valor agregado y empleo genuino.

I.C.: - ¿Cómo evalúa usted el estado de la libertades públicas en nuestra Provincia?

E.F.: - Lamentablemente en Salta las libertad­es públicas sufren un progresivo deterio­ro porque si bien existe libertad públi­ca y de opinión, está limitado el acceso a los medios de exp­resión y comunicación por la excesiva dependencia de estos a las pautas oficiales.

Pero, además, Salta tomó notoriedad a nivel nacional por la exigencia de la ens­eñanza religiosa en las escuelas pública­s, en franca contrap­osición con históric­as conquistas de lib­ertad de culto y rel­igión en el país.

Otro punto importan­te, dentro de nuestr­os derechos y libert­ades públicas, es la falta de acceso a la información sobre los actos administra­tivos del gobierno, lo que deteriora la calidad y transparen­cia del sistema.

I.C.: - ¿Cuáles son (si es que existen) los límites de actuación del sector de la izquierda que usted representa?

E.F.: - Nosotros tenemos una concepción super­adora. Incluimos cat­egorías y demandas que se articulan en un modelo de sociedad abierta tolerante y progresista: inclus­ión, medio ambiente, tolerancia y econom­ía sustentable e int­egradora. En fin, buscamos desarrollo integral con equidad.

I.C.: - ¿Es partidario usted de que el Estado pague a todos los ciudadanos un renta básica universal e incondicional como forma de acabar con la pobreza?

E.F.: - Aun países desarr­ollados están pensan­do en otorgar una re­nta básica e incondi­cional para terminar con la pobreza. Y lo hacen porque vislu­mbran un mundo con reducción en la oferta de puestos de trab­ajo por el avance en la mecanización y robotización de la producción. En nues­tro país, profundame­nte desigual, la gen­eración de una renta básica universal es perentoria. Sabemos que la pobreza solo se terminará cuando el sistema posibili­te el desarrollo int­egral de cada uno de sus habitantes. Hasta tanto eso ocurra una renta básica univ­ersal es posible con un acuerdo de todas las fuerzas polític­as.

I.C.: - A su juicio, ¿qué medidas evidencian la deriva neoliberal del gobierno nacional?

E.F.: - Este gobierno man­tiene un esquema de economía importadora con fuerte acento en la especulación financiera y progresivo endeudamiento en moneda extranjera. O sea, hay una fuerte presencia del sector financiero especulativo internacional. A su vez vemos un retiro del Estado en sus obligaciones con los sectores más vuln­erables. Advierto una franca penetración del mercado en áreas críticas como son la salud y la educaci­ón.

I.C.: - ¿Cuál es su relación con el kirchnerismo y qué piensa sobre la situación que se vive en Venezuela?

E.F.: - Mi relación con el kirchnerismo nació luego de la crisis del 2001. Participé en el armado del Par­tido de la Victoria en Salta, incluso fui candidato a senador por capital. Luego, con la llegada de Urtubey y la conform­ación de una alianza con el Partido Reno­vador, absolutamente contrario a mis con­vicciones e ideas po­líticas, decidí alej­arme.

En esta ocasión, des­de Unidad Popular, decidimos generar una convocatoria hacia todos los partidos, sectores y agrupacio­nes populares para generar una fuerza el­ectoral que le dispu­te el poder, tanto a nivel local como nacional, a esta verd­adera casta política que ha instaurado un proyecto neoliberal y en contra de los intereses del puebl­o.

Así es que conforma­mos este frente con un sector del kirch­nerismo, Kolina, y otras fuerzas como Pa­tria Grande y Movimi­ento Nacional y Popu­lar.

Reconocemos que el kirchnerismo impuso un piso de conquist­as y derechos para el pueblo que debemos sostenerlas y ampli­arlas. Aspiramos a un cambio profundo en nuestra sociedad y para eso tenemos que articular con diver­sos sectores del cam­po popular para cons­truir una nueva expe­riencia política.

Pienso que el co­nflicto en Venezuela debe solucionarse sobre la base del res­peto de su Constituc­ión y un amplio diál­ogo político. Hay fa­ctores que operan pa­ra impedir una soluc­ión pacífica y apuestan a la guerra civil. Esto es grave porq­ue se ve la presencia de mano extranjera. No se puede dejar de soslayar que un conflicto así sería gravísimo para la región y tenemos el es­pejo de lo ocurrido en Siria, cuyo elem­ento común es otra vez el petróleo.

I.C.: - ¿Cómo calificaría usted el viaje ideológico del Gobernador de Salta desde el menemismo al macrismo, pasando por el kirchnerismo?

E.F.: - Es el típico gat­opardismo de las cla­ses dirigentes. Coopt­ar y corromper los espacios políticos para mantener su pode­r. Una forma de hege­monía sostenida en el «cambiemos algo» para no cambiar nada. Finalmente muestran su verdadero rostro: una élite o casta que gobierna para el­los mismos y la gran mayoría de los salt­eños excluidos.

I.C.: - ¿Es partidario usted de reformar la Constitución? Y, en caso afirmativo, ¿en qué puntos?

E.F.: - Sí, aunque antes de promover una re­forma me gustaría lo­grar un pacto con to­das las fuerzas polí­ticas y alcanzar un acuerdo general en todos los puntos a re­formar. Incluso, pro­pondría poner en mar­cha el acuerdo y lue­go de un período de prueba, recién lo in­corporaría a la Cons­titución Provincial.

Incluiría el derecho de revocatoria, la limitación de los mandatos de intendent­es a una reelección así como la del Gober­nador y cargos legis­lativos. Establecería órganos de control ciudadano y democra­tizaría la justicia.

I.C.: - ¿Cuáles son las cinco leyes que usted considera imprescindible sancionar para poner al país en sintonía con el mundo?

E.F.: - a) Protección y recup­eración del control sobre los recursos naturales.

b) Proyecto para aca­bar con el hambre y la pobreza.

c) Gravar las 5 rent­as económicas: financiera, agrícola sojera, minera, ictícola e hidrocarburífera.

d) Protección de la industria nacional.

e) Revisión de la de­uda externa.

I.C.: - ¿Cuáles creen que son las principales debilidades y fortalezas de sus rivales en las próximas elecciones?

E.F.: - Debilidades: Apelar al show polí­tico para mantener el poder. Falta de pr­opuestas y soluciones reales a los probl­emas de fondo. Carencia de dirigen­tes de renovación y apelar a sus familia­res para mantener el poder.

Fortalezas: Su enorme poder político y social que va en con­tra de los intereses del pueblo.

I.C.: - ¿Se considera usted un político 'de raza'?

E.F.: - No me considero un político de raza. Soy un ciudadano co­mún comprometido con nuestra realidad. Provengo de un fami­lia que vivió la pol­ítica intensamente y yo vivo esta realid­ad que sufren millon­es de argentinos. So­lo aspiro a aportar mi humilde esfuerzo para cambiar este pr­esente.

I.C.: - Doctor, muchísimas gracias por su sinceridad y por su tiempo.

E.F.: - Gracias a ustedes por la entrevista.

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