Elecciones
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Anuncio en rueda de prensa
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Para los jueces que integran el Tribunal Electoral de Salta, las elecciones del pasado domingo no solo fueron legítimas, sino que, además, fueron maravillosas y cristalinas, como ninguna otra de las celebradas en la Provincia en los últimos 150 años.

Durante la conferencia de prensa ofrecida esta mañana por los integrantes del Tribunal, se comunicó que no hubo «denuncias concretas de fraude» presentadas dentro del plazo legal por los candidatos o apoderados de los partidos políticos que concurrieron a las elecciones.

Una vieja verdad peronista dice que «la única verdad es la realidad», de modo que los señores Guillermo Posadas, Guillermo Catalano, Ernesto Samson, Virginia Solórzano y Adolfo Figueroa resolvieron que el terremoto de desconfianza ciudadana, que aún sigue produciendo réplicas, y la catarata de sospechas está cayendo sobre el voto electrónico y su dudoso funcionamiento no es «materia justiciable».

Los jueces explicaron que ayer, al finalizar el escrutinio definitivo, no se presentaron observaciones sobre el recuento de los votos. Mal podría alguien realizar observaciones fundadas y pertinentes sobre un proceso automático cuyas intimidades técnicas permanece oculta a los ojos de los ciudadanos.

El Tribunal Electoral, junto a apoderados y observadores, realizaron el recuento manual de solo 176 de las más 2800 mesas receptoras de votos. El resto de las mesas, aproximadamente un 93 por cien, fueron escrutadas acercando el chip de la cartulina a un lector electrónico; es decir, por radio.

Los jueces han dicho que el control aleatorio -previsto por ley- de las mesas «no arrojó diferencias». En base a esa certeza y a la ausencia de denuncias formales, concretas y formuladas por parte legítima, el Tribunal ha dado por bueno todo el proceso electoral, sin derecho a pataleo.

La mala conciencia de los magistrados les ha empujado a dar una información adicional que demuestra hasta qué punto el Tribunal Electoral de Salta ha convertido a los comicios provinciales en un acto cuasipolicial. Los jueces han dicho que el domingo pasado hubo 5708 autoridades de mesa, 503 veedores, 319 capacitadores, 322 responsables de establecimientos, 742 técnicos y aproximadamente nueve mil fiscales partidarios además de los veedores de la Universidad Nacional de Salta que trabajaron en la auditoría.

Es decir, que hubo 33.188 ojos controlando unas elecciones que, de haberse realizado con el voto de papel, habrían necesitado de no más 1.000 personas para su control y obtenido muchos mejores resultados en términos de confianza.

Los jueces no han explicado el papel que jugaron los 742 técnicos y los 319 capacitadores, a los que se acusa de violar el secreto del voto y de manipular el material electoral sin conocimiento ni autorización de las autoridades legítimas.

A pesar de estos «detalles», el presidente del Tribunal, Guillermo Posadas, ha dicho que «la práctica electoral» (sic) indica que «la audiencia final de cierre del escrutinio definitivo le otorga validez al acto electoral». Por enésima vez, el Tribunal Electoral de Salta ha considerado a la costumbre como fuente de derecho.

Los jueces han dicho finalmente que los informes de los veedores no contienen elementos« que permitieran advertir sobre situaciones como las denunciadas públicamente».

Fuente: Tribunal Electoral de Salta
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