Crítica política
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Un gobierno desequilibrado

La milonga entre magnates sigue en Buenos Aires, con sus locas tentaciones y sus reuniones de alto standing, pero la Ministra de Asuntos Indígenas del gobierno provincial, Edith Cruz, que no conoce de desmayos, se ha puesto el gobierno al hombro y con el agua hasta las rodillas rescata criaturas de las viviendas inundadas.
La ministra Edith Cruz en plena tarea de rescate en el norte provincial - Foto: La Gaceta de Salta
La ministra Edith Cruz en plena tarea de rescate en el norte provincial - Foto: La Gaceta de Salta

Hace menos de un año, cuando en medio de unas terribles inundaciones el intendente Gustavo Sáenz envió un recordado tuit al presidente Macri, pidiéndole que mirara hacia el norte de la patria y recordándole que hay «algo más» allende la avenida General Paz, el gobierno de Urtubey, con el Jefe de Gabinete Carlos Parodi a la cabeza, dirigió una acre invectiva al Intendente, diciéndole poco menos que se ponía de rodillas frente al poder nacional.


Meses después, y con ocasión de la extraordinaria crecida del río Pilcomayo, que tiene en vilo al gobierno por la posibilidad de que poblaciones enteras deban ser evacuadas de sus lugares de residencia, es el mismo gobernador Urtubey el que visita los encerados despachos oficiales en Buenos Aires pidiendo comprensión y ayuda para la situación de aguda crisis que enfrenta su gobierno.

Pero por hacerlo, aún nadie ha calificado a Urtubey de «Gobernador mendicante», como sí hizo él en persona cuando Sáenz levantó la voz para pedir el auxilio de Macri.

Urtubey lleva desde el pasado 25 de enero sin tener ninguna actividad oficial en Salta. Las inundaciones del norte amenazan con arrasar a poblaciones enteras y ya ha habido una persona fallecida por el aumento del nivel de las aguas, pero el Gobernador, fiel a su estilo, prefiere el asfalto de Buenos Aires y los sospechosos cafés que sirven en algunas oficinas públicas, a tener que desembarcar en su territorio y ponerse al frente de las operaciones de auxilio, como habría hecho cualquier gobernante responsable en su lugar.

Mientras la milonga entre magnates sigue en Buenos Aires, con sus locas tentaciones, la Ministra de Asuntos Indígenas del gobierno provincial, Edith Cruz se ha puesto el gobierno al hombro y con el agua hasta las rodillas rescata criaturas de las viviendas inundadas.

La imagen es conmovedora y patética al mismo tiempo, pues además de poner de relieve el coraje y la solidaridad de la ministra Cruz, desnuda la aguda carencia de medios y recursos del gobierno provincial para paliar las consecuencias de un fenómeno natural que debió prever, por el simple hecho de que se produce todos años para esta misma época.

¿Por qué la ministra Cruz tiene que arremangarse en medio de la crecida y tolerar que su Gobernador «dirija» las operaciones de auxilio desde 1600 kilómetros de distancia?

Urtubey se ha convertido en un pequeño Puigdemont, con la diferencia de que el expresident de la Generalitat de Catalunya (hoy prófugo de la justicia) aspira a gobernar a su país desde Waterloo, pero no puede (porque no lo dejan), mientras que Urtubey sí que lo ha conseguido, porque a su alrededor no hay nadie quien le tosa.

Si ya sabemos cuáles son las preferencias políticas y estéticas de Urtubey, no debería extrañarnos mucho su ausencia de los desastres. Sin embargo, lo que más llama la atención es que el gobierno haya dejado que sea la ministra Cruz la que ponga la cara, el cuerpo y las piernas en la catástrofe, y que otros ministros, como Roque Mascarello por ejemplo, se dedique a «verificar» los centros de salud de la ciudad de Salta, cuando los que necesitan funcionar a pleno son los de la vera del río Pilcomayo.

Después de un año del patriótico tuit de Sáenz y de las destempladas reacciones del gobierno de Urtubey, solo cabe pensar que algunos funcionarios de este gobierno no calculan bien las consecuencias que tiene el gesto de escupir hacia arriba.

El tuit de Sáenz a Macri
El tuit de Sáenz a Macri


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