Crítica política
- Desde el 1 de febrero de 1997 sirviendo a los salteños

No solo de pan vive el hombre

Urtubey y su pandilla venían criticando las vacilantes políticas del gobierno nacional y acusando al presidente Macri de dar 'marcha atrás' en determinados asuntos. Hoy, la banda prueba un sorbo de su propia medicina.
Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Después de haber traicionado a Romero, a Kirchner y a Scioli -solo por mencionar a algunos-, Urtubey se apresta a hacer lo mismo con Macri, a quien apoyó sin reservas, especialmente el año pasado.


Tras haber encontrado el Presidente de la Nación aliados un poco más sólidos para gobernar el país, la presencia de Urtubey en el círculo áulico del gobierno nacional se hacía, por horas, inexplicable.

De golpe, el astuto Gobernador de Salta empezó a cargar las tintas contra el Presidente, acusándole (en Salta, pero no en Buenos Aires) de ser el culpable directo de todos los males endémicos de la sociedad salteña, y eso que es él -Urtubey- y no Macri quien gobierna la Provincia desde hace una década.

En las últimas semanas los funcionarios que constituyen la «avanzadilla» de Urtubey arremetieron contra el gobierno de Macri criticando sus continuas marchas y contra marchas y diciendo que había dado «marcha atrás» en tal o cual asunto, como si rectificarse fuese una señal de debilidad o de falta de tacto político.

Ahora Urtubey ha probado de su propia medicina, puesto que en menos de doce horas ha debido retirar un decreto «imperial» (no porque sea triple sino porque era más bien propio de un emperador) que otorgaba a sus funcionarios/candidatos una sustanciosa beca para que pudieran dedicarse a pata suelta a pegar carteles electorales, sin trabajar un solo segundo para la Administración que les paga el sueldo.

El decreto era realmente vergonzoso y su «marcha atrás» prácticamente inevitable. Aun así, no es seguro que Urtubey y sus funcionarios dejen de criticar a Macri por sus continuas «idas y venidas», con la intención de dejar retratado el carácter vacilante y dubitativo del gobierno nacional.

Ahora que si dar «marcha atrás» es motivo de vergüenza y de escarnio, los salteños ya podemos sentarnos en la ancha platea del espacio público a contemplar desde una posición privilegiada cómo el «pibe de oro» se tiene que tragar sus descalificaciones a Macri y salir haciendo caranchitos o mutis por el foro.

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