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Recuperación económica de la Argentina

El autor de este escrito, candidato a diputado nacional por Salta, alerta sobre el crecimiento económico nacional sin consecuencias positivas para el nivel de empleo. Propone, entre otras medidas, redistribuir el tiempo de trabajo para reducir significativamente el desempleo en la Argentina.
Edmundo Falú, candidato a diputado nacional por Salta
Edmundo Falú, candidato a diputado nacional por Salta

Hace pocos días el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) presentó el informe sobre la actividad laboral hasta junio de 2017 en Argentina.


En este informe el gobierno expresa que la tasa de desocupación del total de la población activa descendió desde el 9,2% a 8,7%.

Esta mirada que intenta instalar el gobierno no se corresponde con lo que realmente está ocurriendo en el país, que a pesar de que la actividad económica se estaría recomponiendo en alrededor de un 4% hasta junio de este año respecto al mismo mes de 2016, el empleo se ha mantenido estancado.

O sea, no hubo generación de empleo.

Uno se puede preguntar por qué descendió entonces la desocupación si no mejoró el empleo.

La explicación es sencilla y lo que ocurre es que cuando se da una situación de tanto tiempo sin generación de empleo, mucha gente con potencialidad para trabajar se cansa de buscar trabajo y desiste de hacerlo.

Esto se ve reflejado en las encuestas y se llama "efecto desaliento".

Entonces el primer punto a resaltar de este informe es que a pesar de mayor actividad económica no hubo generación de empleo y esto es por la orientación que le otorga el gobierno a la economía.

Es crecimiento sin empleo y esto se debe a que los sectores fundamentales que han tenido mayor dinamismo son el agro, la energía y el transporte y estos no son generadores elevados de empleo.

En cambio los sectores como la industria, el comercio y la construcción, grandes generadores de empleo, recién están mostrando signos de recuperación sin repercusión aún sobre el empleo.

El segundo punto a destacar del informe del INDEC es que a pesar de que el empleo está estancado, se ha producido un deterioro en la calidad de la ocupación. Hubo un fuerte aumento de la sub-ocupación o sea de un empleo de menos cantidad de horas de las que necesita la gente. Esto hace que casi el 25% de la población económicamente activa y no el 8,7%, esté buscando trabajo y con mejores condiciones laborales.

Otro problema notable en la Argentina de hoy es que casi 4.900.000 personas están sobreocupadas, es decir trabajan muchísimas más horas que lo que sería una jornada laboral normal.

Una jornada laboral en nuestro país está en alrededor de 36 horas semanales. Esta gente, el 30% de la población económicamente activa, trabaja 60 horas semanales.

Este último punto es muy importante porque si controláramos la jornada laboral haciendo que la gente trabaje 36 horas semanales en vez de 60 horas, aumentaría sensiblemente la posibilidad de empleo y caería drásticamente la desocupación.

El mundo laboral de la Argentina presenta todos los problemas juntos, presenta desempleo, presenta sub-ocupación, trabajo no registrado, presenta una gran cantidad de gente que busca trabajo y presenta gente que trabaja 60 horas semanales.

Resolver los problemas es posible. Por ejemplo, si controláramos la jornada laboral para que tengan una jornada normal de 8 horas aquellos que hoy están sobreocupados, podríamos reducir significativamente la desocupación en nuestro país.

Fuente: IPYPP (Instituto de pensamiento y políticas públicas)


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