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Escenario poselectoral

Para apreciar mejor lo que está sucediendo en Salta en estos días conviene efectuar un superficial repaso sobre uno de los capítulos más interesantes de la psicología: el de la personalidad narcisista. En este caso, la utilidad de la reflexión se centra en el análisis del llamado 'narcisismo malvado', una condición a medio camino entre la psicopatía y el trastorno narcisista de la personalidad.
Niccolò Macchiavelli
Niccolò Macchiavelli

El llamado narcisismo malvado (malignant narcissism en inglés) es un síndrome psicológico compuesto por una mezcla extrema de narcisismo, perturbación antisocial de la personalidad, agresión y sadismo. A menudo grandioso, y siempre dispuesto a elevar los niveles de hostilidad, el narcisista malvado termina menoscabando a las organizaciones de las que participa y deshumanizando a las personas con las que se asocia o colabora.


Hay que decir también que el narcisismo malvado es, todavía, una categoría hipotética, un diagnóstico experimental. Conviene subrayar, de entrada que mientras mientras el denominado trastorno narcisista de la personalidad (narcissistic personality disorder o NPD) se encuentra listado y descrito en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders - DSM-IV-TR), el narcisismo malvado no lo está.

Como el síndrome hipotético que es, el narcisismo malvado podría incluir aspectos del NPD, así como de la paranoia. La importancia del narcisismo malvado y su proyección como mecanismo de defensa han sido confirmados en la paranoia, en la que a menudo se habla de «la vulnerabilidad del paciente a una regresión narcisista malvada».

El término ha sido acuñado por Erich FROMM en 1964, que lo describió como una «severa enfermedad mental», que representa «la quintaesencia del mal». FROMM caracterizó a esta enfermedad como «la patología más severa y la raíz de la mayor parte de la más perniciosa destructividad e inhumanidad».

En 1967, Edith WEIGERT contempló al narcisismo malvado como «un escape regresivo de la frustración y una distorsión negadora de la realidad». Un poco más tarde, en 1971, Herbert ROSENFELD la descrbió como «una perturbadora forma de personalidad narcisista en la que la grandiosidad aparece construida alrededor de la agresión y los aspectos destructivos del yo son idealizados».

Fue sin embargo el psicoanalista Otto KERNBERG quien desarrolló con más profundidad las ideas de sus predecesores y apuntó que la personalidad antisocial era fundamentalmente narcisista y carente de moral. Para este autor, el narcisismo malvado incluye un elemento sádico que conduce, en esencia, a una psicopatía sádica. En su estudio, las expresiones narcisismo maligno y psicopatía son empleadas como términos intercambiables. Fue KERNBERG el primero que propuso incluir al narcisismo maligno como un diagnóstico psiquiátrico en 1984, pero no fue aceptado en ninguno de los manuales médicos de la época, como el ICD-10 o el DSM-5.

KERNBERG describió al narcisismo malvado como un síndrome caracterizado por un trastorno narcisista de la personalidad (NPD), características antisociales, rasgos paranoides y agresión egosintónica. Otros síntomas pueden presentarse en forma de ausencia de conciencia, una necesidad psicológica de poder y «un sentido de la importancia (grandiosidad)». POLLOCK escribió: «El narcisismo malvado es presentado como una grandiosidad patológica, carente de conciencia y de regulación del comportamiento, con demostraciones características de gozosa crueldad y sadismo».

El profesor KERNBERG creyó también que el narcisismo malvado debería ser considerado como parte del espectro del narcisismo patológico, situado entre el carácter antisocial descrito por CLECKLEY (hoy psicopatía o personalidad antisocial), en el extremo más alto de severidad, y el trastorno narcisista de la personalidad en el extremo más bajo. El narcisismo malvado representa así la forma menos grave del narcisismo patológico.

De acuerdo con este autor, el narcisismo malvado puede ser distinguido de la psicopatía por la capacidad del primero de internalizar «los precursores agresivos y los idealizados del superego, que conducen a la idealización de las características agresivas y sádicas del ego grandioso patológico de estos pacientes». Afirma KERNBERG que la postura del psicópata paranoide contra las influencias externas lo vuelve poco dispuesto a internalizar incluso los valores del «agresor», mientras los narcisistas malvados «tienen la capacidad de admirar a las personas poderosas y pueden depender de sádicas, potentes pero confiables imágenes parentales».

Los términos «narcisista malvado» y «psicópata» son a veces utilizados de forma intercambiable debido a su estrecha proximidad clínica. Los individuos que padecen trastorno narcisista de la personalidad, narcisismo malvado y psicopatía tienen rasgos en común, que han sido descritos en el Hare Psychopathy Checklist. El test consta de 20 ítems calificados en una escala de tres puntos, con una calificación de 0 si no se aplica en absoluto, de 1 si existe una adecuación parcial o información mixta y de 2 si hay una coincidencia razonablemente aceptable.

Por otro lado, con una máxima puntuación de 40, en Estados Unidos el límite para etiquetar una psicopatía es de 30, y de 25 en el Reino Unido. Las puntuaciones más altas están positivamente asociadas a medidas de impulsividad y agresión o maquiavelismo y negativamente asociadas a medidas de empatía o identificación.

Según sostienen los científicos, mientras los narcisistas son comunes, los narcisistas malvados lo son menos. Una diferencia notable entre los dos se encuentra en la característica del sadismo y el gratuito disfrute del dolor de los otros. El narcisista deliberadamente dañará a otras personas para satisfacer sus propios deseos egoístas, pero en algunas ocasiones puede arrepentirse y, a veces también, mostrar remordimiento por haber provocado el daño. En cambio, el narcisista malvado dañará al prójimo, se alegrará de hacerlo, pero apenas si mostrará empatía o arrepentimiento por el daño ocasionado.

En las terapias realizadas sobre narcisistas malvados, «el paciente intenta triunfar sobre el analista mediante la destrucción del análisis y de sí mismo», una versión extrema que LACAN ha descrito como «la resistencia del amor propio» que puede sintetizarse en esta frase: «No puedo soportar la idea de ser liberado por nadie más que no sea yo mismo».

Fuente: Wikipedia

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