Finanzas Públicas
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No tengo hermanito
No tengo hermanito

La crisis fiscal que se ha abatido sobre el gobierno de Urtubey, sin que los cerebros que controlan las cuentas públicas de Salta hubieran acertado a preverla, está causando no pocos problemas de cohesión política en las filas de la coalición que sostiene al gobierno y, en particular, en el Partido Justicialista.

Por detrás de las dificultades financieras y las estrecheces de caja que padece la administración central, cabalga una silenciosa legión de intendentes municipales, que espera que el gobierno provincial les suelte algo para tener más o menos contentos a sus votantes.

La insistencia de algunos intendentes está encontrando una dura resistencia en la seca billetera de unos funcionarios provinciales, que cada vez que son requeridos desde algún municipios para que aporten dinero a las obras locales, responden con la misma cantinela: «No tengo, hermanito».

Esta particular clase de «hijos únicos» (que no tienen «hermanitos») se ha multiplicado en las oficinas del Grand Bourg y en algunas instalaciones periféricas. O bien nadie tiene un peso (lo que confirmaría el carácter terminal de la crisis de recursos), o bien el poco dinero que hay (y el que pudiera llegar) se está guardando para las campañas de Urtubey: la de las próximas elecciones legislativas y la de su tironeada candidatura presidencial.

Si la actividad económica no se recupera en los plazos previstos por el gobierno, o si, recuperándose, el gobierno de Urtubey vuelve a utilizar la chequera con la acostumbrada irresponsable prodigalidad, es casi seguro que cuando el Gobernador de la Provincia abandone la oficina, en diciembre de 2019, no dejará para su sucesor más que problemas sin resolver.

Y esto es mucho decir para una persona que gobernó prácticamente sin oposición durante doce años.

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